san Sebastián. DV. Emaús Fundación Social, en colaboración con el sindicato agrario EHNE, ha organizado una serie de actividades y actos públicos que se extenderán hasta el mes de noviembre y que persiguen un objetivo común: dar a conocer el derecho a la soberanía alimentaria.
En palabras de Paul Nicholson, miembro de EHNE y representante de la Vía Campesina en Europa, movimiento que aglutina a 200 millones de campesinos de todo el mundo, la soberanía alimentaria «es un derecho humano básico. Un derecho ciudadano, político, que tienen los pueblos y los países. El derecho a definir sus políticas agrarias, para priorizar las necesidades locales y proteger los recursos naturales domésticos». Es decir, se trata del derecho a determinar qué comemos, quién lo produce y de qué manera.
Assumpta Ayerdi, responsable de la campaña de sensibilización de Emaús, recuerda que «hemos inaugurado el proyecto coincidiendo con el Día Internacional de la Lucha Campesina, para unirnos a las denuncias contra las políticas de las empresas transnacionales agroalimentarias, por el control que están imponiendo en el mercado mundial de alimentos».
Entre los actos que llevarán a cabo, se encuentran los de reunirse y trabajar en común con las instituciones, elaborar un directorio que enumere los recursos y las organizaciones que trabajan con este tema en el País Vasco, para que lo que hacemos no parezcan acciones aisladas». Elaborarán también en los próximos meses un foro en internet sobre el tema y unas jornadas de sensibilización con distintas organizaciones sociales. Y darán a conocer los alimentos procedentes del ámbito local, ecológicos y de comercio justo.
Ayerdi recordó que las instituciones «muestran una actitud favorable» y que gracias a la colaboración de organizaciones y ayuntamientos, el País Vasco «se ha declarado zona libre de transgénicos». Pero las políticas agrarias europeas no favorecen la soberanía alimentaria, y se estima que en el País Vasco «cada minuto una familia campesina deja de producir, ya que el campo, cada vez más, se entiende como una actividad de ocio, agroturismo, deporte. ».
Asimismo, destaca la importancia de los pequeños gestos (en favor de la soberanía alimentaria), como «evitar, en la medida de lo posible, los centros comerciales y las grandes superficies y tratar de hacer nuestras compras en los mercados locales». Otro punto importante, señala Ayerdi, «sería la idea del consumo responsable, valiéndonos de los recursos, el agua y los alimentos para lo que necesitamos, no para despilfarrarlos».