TOLOSA. DV. La arquitectura bioclimática, la construcción de viviendas que sean autosuficientes energéticamente, a gran escala, de un modo industrializado, debe ser la gran apuesta de futuro de la construcción. Esta tesis prevaleció ayer en el transcurso de la primera ponencia de las Jornadas de la Naturaleza Naturaldia, que tuvo como protagonistas a los arquitectos de la UPM Sergio Vega y Eva Gómez, quienes presentaron su interesante prototipo de vivienda unifamiliar industrializable.
El objetivo de este prototipo es conseguir la completa autosuficiencia energética en el ciclo anual, con unos niveles de aislamiento excepcionales, y con sistema de generación eléctrica mediante paneles fotovoltáicos, y sistemas de producción, acumulación y gestión del calor solar (paneles de tubos de vacío) y del frío solar (máquinas de absorción).
La arquitectura bioclimática ofrece numerosas ventajas de ahorro energético y de uso eficiente de la energía, pero todavía es vista como algo 'raro', incluso elitista. De ahí que ambos arquitectos insistieran ayer en la necesida de sensibilizar progresiva- mente al usuario sobre las ventajas que se derivan de una construcción industrializada de alta eficiencia energética.
No se trata tanto de aplicar esta tesis constructiva de un modo individualizado, sino de expandir esta manera de construir a través de sistemas modulares industrializados que permitan la generación de viviendas comercializables el día de mañana; versátiles (viviendas individuales ais- ladas, adosadas y pareadas, y en bloque); fácilmente transportables; cien por cien industrializadas. Con lo que ello representa de «mayor calidad, mayor eficiencia constructiva y menor siniestralidad laboral y la consiguiente repercusión social», dijeron Vega y Gómez.
También para Euskadi
Este modelo de vivienda sería exportable, por ejemplo, a Euskadi, aunque no sea una zona soleada. «El nivel de radiación solar al que está expuesta la península es muy superior al de la mayoría de países europeos como Reino Unido, Alemania, Bélgica y Holanda en los que la tecnología solar se utiliza en gran medida desde hace tiempo. Hoy en día se diseñan tecnologías solares que funcionan no sólo con radiación directa sino con radiación difusa», explica Eva Gómez Aparicio.
Uno de los aspectos más llamativos del modo de funcionamiento de estas viviendas 'solares' es cómo consiguen la captación solar térmica a través de dos tubos concéntricos, el exterior de vidrio y el interior de cobre, entre los cuales se hace vacío. Sobre la superficie exterior del tubo interno, hay una capa absorbente que atrapa la radiación incidente, independientemente de la climatología exterior. Este calor se transfiere al tubo interior, que lleva un fluido vaporizante que absorbe el calor, cambiando de estado líquido a gaseoso. Este vapor se desplaza hasta alcanzar la parte del tubo que se encuentra a menor temperatura, produciéndose allí su condensación y liberando el calor al agua de uso doméstico para calentarla, sin contacto directo, a través de un diodo. El líquido vaporizante retorna al punto inicial por gravedad y el ciclo de evaporación-condensación se repite.