SAN SEBASTIÁN. DV. Los conductores juegan, a su pesar, a una peligrosa lotería cada vez que enfilan la carretera de Endarlatsa. Tener un accidente o evitarlo no depende de su pericia, sino de la suerte.
La N-121-A soporta el paso diario de 11.000 vehículos, un 32% de ellos camiones pesados en dirección hacia Francia o procedentes de este país. Esta intensidad, unida a un trazado sinuoso, reúne todos los ingredientes para convertir a este vial en un punto negro permanente. No es retórica. Las estadísticas oficiales de siniestralidad así lo atestiguan.
La N-121-A conecta Pamplona con Irun por Belate. La Diputación de Gipuzkoa y el Gobierno de Navarra trabajan desde hace meses para mejorar el tramo que les corresponde. Se espera que la obra esté terminada, en ambos territorios, a mediados del 2009.
El sector guipuzcoano tiene 6,6 kilómetros desde Irun (Zaisa) hasta el puente de Endarlatsa (muga con Navarra). El 60% del trazado (3,8 kilómetros) será de nueva construcción, es decir, se dejará de utilizar la carretera actual. En el 40% restante se aprovecha la traza del vial ahora en uso.
Uno de los mayores problemas de la N-121-A es el intenso trasiego de camiones y la dificultad para adelantarlos. El peligro que provoca esta situación se solventará en parte con la construcción de un tercer carril en las rampas. En concreto, 4,4 kilómetros dispondrán de tres carriles.
Fin de la fase inicial
La Diputación ha culminado la fase inicial, correspondiente al recorrido central del nuevo trazado. Ahora afronta la fase más compleja, en la que se realizarán voladuras frecuentes.
El diputado general, Markel Olano, visitó ayer las obras, acompañado del diputado de Infraestructuras Viarias, Eneko Goya y del director de Carreteras, Luis María Apraiz.
José Manuel Erauso, director de la obra, explicó que durante los próximos meses se efectuará el ensanche de la carretera entre Puntxas y Gaztainalde (500 metros) y entre el semienlace de Intxaurreta y el viaducto de Endarlatsa (1.200 metros). Este último tramo resulta especialmente complicado, dada su longitud y altura. La ampliación requerirá la ejecución de voladuras a lo largo de los 1.200 metros señalados.
El ensanche en este sector precisará del corte de un carril permanente en un periodo de entre cuatro y seis meses.
Las voladuras, en el lado navarro, están provocando cortes de tráfico y largas retenciones. En Gipuzkoa, para evitar estos atascos, se va a habilitar la próxima semana un desvío a lo largo de todo el tramo de 1.200 metros. El sentido hacia Navarra discurrirá por un carril de la actual carretera y en la dirección a Irun por el desvío citado.
El recorrido alternativo se ha acondicionado aprovechando la traza del antiguo tren del Bidasoa. Esta senda, una vez terminadas las obras, se habilitará como bidegorri que discurrirá desde Endarlatsa hasta Puntxas, en las cercanías de Zaisa.
Dificultades
La ejecución de la obra entraña dificultades notables, dado que el nuevo trazado se está encajando entre el monte, el río y la carretera. Los problemas se incrementan al tener que realizar los trabajos con la N-121-A abierta al tráfico.
Entre las principales infraestructuras del trazado guipuzcoano se encuentran cuatro viaductos: Gurutze (98 metros), Alunda (65 metros), Lastaola (98 metros) y Lamiarri (908 metros). Los tres primeros tendrán tres carriles y el cuarto dos. En el recorrido habrá dos túneles, los de Lamiarri (480 metros) y Intxaurreta (100 metros), ambos con dos carriles.
Esta actuación supondrá una inversión de 59,9 millones, de los que 51,7 serán aportados por la Diputación y 8,2 millones correrán a cargo del Gobierno de Navarra, los correspondientes a la mitad del puente de Endarlatsa y a 600 metros que ejecuta Gipuzkoa en territorio navarro.
Las obras de Endarlatsa, adjudicadas mediante concurso público a la unión temporal de empresas formada por Mariezcurrena, Zubi Eder, Nortunel y Urssa, cuentan con un plazo de ejecución de 23 meses, por lo que está previsto que finalicen en el primer semestre del próximo año.