Su trayectoria profesional ha estado de alguna manera vinculada a la investigación, fundamentalmente en el área del sida, pero ahora Julio Arrizabalaga tiene asignada la tarea de coordinar todos los esfuerzos científicos que se generan en el centro hospitalario de cara a poner en marcha Biodonostia, el primer Instituto acreditado de Euskadi en investigación sanitaria.
- ¿Qué importancia tiene un instituto de estas características en San Sebastián?
- La acreditación supone que se ha pasado por una serie de controles y de criterios de evaluación y cuando se ha conseguido, la financiación que se puede conseguir para esta labor es mucho mayor que la que se obtiene sólo como hospital, tanto en proyectos, como en infraestructuras, como en recursos humanos. En realidad, los institutos acreditados son los que pueden realizar una investigación de excelencia.
- ¿Es difícil lograr este nivel?
- Tras el decreto de acreditación de 2004, sólo se han acreditado dos hospitales, el Clinic de Barcelona y Virgen del Rocío de Sevilla. Lo hicieron el 13 de febrero. El año que viene se presentarán otros dos o tres y nosotros calculamos que estaremos entre los diez primeros. Posiblemente no vayan a acreditarse en España más de una veintena de institutos. Pero lo más importante es que hemos logrado crear una cultura de investigación, algo impensable hace tan sólo tres años.
- ¿Por qué?
- No podemos compararnos con la cultura de investigación que tiene el Clinic, por ejemplo, pero nosotros poseemos una característica que nos diferencia del resto: que en una pequeña área contamos con nueve empresas que trabajan en el tema bio, y con la UPV. El hecho de que haya grupos que ya están desarrollando un plan científico abre un gran camino.
- ¿Cuál es actualmente el grado de desarrollo de ese plan que permitirá la acreditación?
- Está muy avanzado y se han dado pasos muy importantes. Tanto es así que podríamos solicitar la auditoría en tres meses. Pero no queremos precipitarnos, no nos interesa correr.
- Hablaba de la mayor capacidad para buscar financiación. ¿De dónde proceden los fondos?
- El objetivo fundamental es que la investigación se autofinancie. Pero hay dos vías. Por una parte, la denominada financiación competitiva, es decir, que se propone un proyecto, se lleva ante los organismos competentes y, si se aprueba, llegan los fondos para llevarlo a cabo. Es la línea más importante. Ningún instituto puede pervivir sin esta financiación competitiva. Y luego está la financiación externa, que es muy variable porque depende de diversas coyunturas, y procede fundamentalmente de mecenazgos por parte de fundaciones. Tampoco hay que perder de vista un tipo emergente de financiación, que es la venta de los servicios que ha generado la propia investigación.
- Pero, concretamente, ¿de dónde ha venido la financiación de las siete líneas de investigación?
- Hemos contado con financiación procedente de Europa, del Instituto Carlos III, del Ministerio de Educación y Ciencia, del Gobierno Vasco y de la Diputación. Todo ello asciende a unos 3 millones de euros.
- La apuesta parece muy sólida.
- . Y no tiene vuelta atrás. Hasta ahora se han venido desarrollando grupos que se las han tenido que arreglar para sacar adelante sus proyectos, y en algunos casos con gran brillantez, pero lo que se propone ahora es dotarles de una estructura que les apoye y que, además, facilite el relevo generacional. La investigación aportará un plus de calidad al hospital, porque si se investiga bien se estará en condiciones de dar una mejor asistencia. Va a facilitar que la gente que se está formando en este momento tenga un lugar donde poder hacer su carrera como investigador y pueda posteriormente seguir trabajando aquí. Facilitará también que el hospital posea un atractivo más para que venga a trabajar la gente mejor preparada.