san sebastián. DV. El nuevo decreto que regula las viviendas de protección oficial (VPO) en Euskadi, publicado el mes pasado por el departamento de Javier Madrazo, recortará el número de aspirantes de las listas de Etxebide. Así lo ha denunciado el PSE-EE, que explica que el límite máximo de ingresos para acceder a los sorteos de Etxebide no ha sido incrementado para ajustarlo a la inflación, sino que incluso ha quedado por debajo de los niveles que se establecieron en 2002, aunque los sueldos han subido desde entonces. «La conclusión es que un buen número de ciudadanos que podían acceder a las VPO de régimen general en 2002 no podrán hacerlo a partir de ahora», resumió Jesús Loza, parlamentario vasco del PSE-EE.
Hace seis años, el tope de renta para acceder a las viviendas de protección oficial era de 33.100 euros y el mínimo, de 9.000. Seis años después, la Consejería de Vivienda ha dejado la horquilla entre 33.000 y 9.000 euros, pese a que, según explicó Jesús Loza, el IPC acumulado ha sido del 16,8% durante ese periodo. Precisamente, una de las críticas que recibe el sistema de adjudicación de pisos protegidos es que deja fuera de los sorteos a miles de jóvenes que, por ingresar al año un poco más de 33.100 euros, tenían que acudir al mercado libre. Los socialistas estiman que, con el nuevo decreto, los excluidos serán todavía más.
Pisos tasados
«No tenemos ningún problema en que se congelen los ingresos mínimos, porque eso va a suponer que más personas puedan acceder a una VPO -declaró Loza-; pero no podemos aceptar que una parte de nuestros conciudadanos y, entre ellos muchos jóvenes, ni siquiera podrán participar en el sorteo de las VPO de régimen general».
En realidad, el nuevo decreto de la Consejería de Vivienda ofrece a los aspirantes que queden excluidos de las VPO otra horquilla de entre 12.000 y 43.000 euros para optar a los pisos tasados, una modalidad de inmueble protegido que es algo más cara que la anterior. De todos modos, el PSE-EE considera que la inclusión de los pisos tasados en el decreto es positiva, así como la de los alojamientos dotacionales, otra de las nuevas figuras reguladas.