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RSS | ed. impresa | Regístrate | 19 marzo 2010

Cultura

ANÁLISIS
'CON VIDA LOS LLEVARON...'
12.04.08 -

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Puede resultar tan curioso como doloroso. Algunas de las luchas que ocuparán desde el viernes 18 la pantalla del Victoria Eugenia han durado tanto que hasta las consignas y el dolor han cambiado con el tiempo. Cuando las Madres de la Plaza de Mayo eran eso, madres; cuando aún lloraban a sus hijos, ellas y las chilenas gritaban aquello tan bello y contundente de Con vida los llevaron, con vida los queremos.
Pero pasaron los años. Y aquellos hijos no volvieron. Muchos no ya con vida, sino ni siquiera con un cuerpo al que enterrar. Y las Madres de la Plaza de Mayo se convirtieron en abuelas. En abuelas de nietos que, muchos, tampoco estaban a su lado. Y las damas de los pañuelos blancos pasaron el testigo a esos nietos ausentes. Una de ellos ha hecho historia, se ha enfrentado a sus padres postizos, a quienes fue regalada por los militares, y les ha enviado a la cárcel. De eso, de cómo cambian las frases, de cuánto dura el dolor, de cómo se pierden generaciones enteras en el camino, se charlará largo y tendido muchas tardes de festival.
En pantalla se verá y en el patio de butacas se hablará de cómo las luchas cambian de país, de religión, de siglo, pero son siempre las mismas. El festival reivindicará el derecho a ser libre, a ser feliz. A ser hembra, hombre o niño. A ser hetero/homo/pan/sexual A amar a quien desees amar. A ser igual al otro. A soñar, hayas nacido donde hayas nacido. A no renunciar ni al agua ni a la sal. Ni al desierto ni al mar. Ni a tu lengua ni a tu tierra. El festival hurgará en heridas y socavará seguridades. La magnífica Klass, estonia que se soñó finalista en los Oscar, pondrá contra la pared a aquellos que crean saberlo todo sobre el bullying. To Die in Jerusalem descubrirá que, cuando una kamikaze de 17 años se explota y mata a una muchacha también en los 17, los restos de sus cuerpos se confunden. Porque, a veces, la muerte iguala a quien mata y a quien muere. Hay mucho cine y mucha disputa en el programa de esta edición. Donde se estrena mucho y se recuperan maravillas. Porque nada más necesario que ver de nuevo Persépolis.
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