ARRASATE. DV. La calle de las Casas Pequeñas lucirá a partir del próximo lunes su tercer y definitivo nombre: Etxetxikiak kalea. En cumplimiento del acuerdo plenario del 8 de noviembre, por el que se rebautiza dicha vía con esa nueva denominación, operarios de la brigada municipal de obras procederán el lunes a colocar la nueva rotulación que reemplazará a los dos carteles actualmente existentes. Porque esta calle es la única de las 142 que conforman el callejero municipal que exhibe dos nombres: Maala y Virgen de Aránzazu. Esta duplicidad ha ocasionado no pocos equívocos y malentendidos a lo largo de los 28 años que dura ya esta situación.
Fue en el año 1980, durante la alcaldía de José Antonio Ardanza (1979-1983), cuando la corporación acordó rebautizar todas las calles del municipio con su denominación en euskara. Las avenidas se convirtieron en «etorbideak» y los paseos en «pasealekuak» en la rotulación urbana. La única salvedad consistió en que en lugar de traducir Virgen de Aránzazu por Arantzazuko Andre Mari kalea, los corporativos resolvieron devolver a dicha calle su denominación original: Maala kalea, en correspondencia con el topónimo con el que históricamente se ha designado al lugar.
El problema se originó al no sustituirse la antigua rotulación por la nueva. La artística rotulación en cerámica donde luce el nombre de Virgen de Aránzazu comparte pared desde entonces con el nuevo cartel en chapa de Maala kalea.
La duplicidad de nombres ha ocasionado los inevitables problemas, que se han visto agravados por la circunstancia añadida de la existencia de otra calle de parecida resonancia: Maalako Errabala. El arrabal de Maala, que alude al mismo topónimo pero se refiere a otra calle, que se halla no lejos de la calle de las Casas Pequeñas, lo que complica aún más el embrollo.
Esta confusa situación quedará zanjada a partir del lunes con la tercera y definitiva denominación de esta calle.
Se llamará Etxetxikiak kalea en homenaje a las Casas Pequeñas construidas hace 85 años por la Unión Cerrajera para sus empleados según el modelo inglés de ciudad jardín. Ya entonces se le dio a esta calle el nombre de Maala, y como fiesta del barrio se estableció la festividad de la Virgen de Aránzazu. Fue esta circunstancia la que animó al párroco José Luis Iñarra a promover el cambio de nombre la calle Maala, hace más de 50 años, por el de Virgen de Aránzazu.