VALENCIA. España registra cada año alrededor de 70.000 infartos agudos de miocardio, de los que llegan a ingresar en el hospital unos 41.000 afectados y el resto (29.000) fallece antes como consecuencia de una muerte súbita.
Así se ha puesto de manifiesto en el duodécimo Simposio Internacional de Cardiopatía Isquémica de la Sección de Cardiopatía Isquémica y Unidades Coronarias de la Sociedad española de Cardiología (SEC), que reúne hasta hoy en Valencia a cerca de 600 especialistas.
Las enfermedades cardiovasculares son las responsables de un tercio de las muertes en el mundo y, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada dos segundos se produce una muerte por enfermedad cardiovascular en el mundo, cada cinco segundos un infarto de miocardio y cada seis segundos un ictus.
El presidente de la Sección de Cardiopatía Isquémica de la SEC, Alfredo Bardají, destacó ayer que aunque el cardiólogo tiende a centrarse en lo que ocurre en la fase aguda del infarto, es muy importante «tomar medidas 20 ó 30 años antes para evitar que se produzca». Según Bardají, aunque existen factores de riesgo «controlables», como el tabaquismo, el colesterol alto o la hipertensión, están apareciendo «de forma progresiva» otros factores como la obesidad o la diabetes, que si no se controlan pueden generar problemas en el futuro. «Gente joven que es obesa o tiene diabetes, si no tiene un control podría sufrir un infarto agudo de miocardio a los 40, 50 ó 60 años», ha señalado.
Bardají también destacó la necesidad de una «medicina transnacional», donde la investigación clínica y la básica «hablen el mismo idioma», con el objetivo de que los avances médicos, que tardan una media de 20 ó 25 años en llegar a la práctica clínica en humanos, se apliquen de una forma más rápida.
Factores de riesgo
Junto al infarto agudo de miocardio, la cardiopatía isquémica -que es consecuencia de la incapacidad de las arterias coronarias de transportar el oxígeno necesario a una zona concreta del corazón- tiene otras consecuencias sobre la salud cardiovascular como la angina de pecho y la muerte súbita.
«Un tercio de los casos de infarto de miocardio se presenta de forma súbita, aunque alrededor del 90% de los pacientes que sufren un infarto o una angina de pecho presenta previamente factores de riesgo», según Bardají. El control de esos factores «es la mejor prevención», dice el experto, quien considera que las personas con riesgo de fallecer por una enfermedad cardiovascular «deberían estar identificadas por el sistema sanitario y estar advertidas del elevado riesgo que supone». EFE