La pintura va evolucionando y son muchos los autores que encuentran en el relieve un paso más. Sin embargo, llama la atención encontrarse cuadros en los que máscaras venecianas tienen un papel protagonista. Su autora es Mercè Martínez, natural del municipio barcelonés de Capellades y que en estos días presenta su propuesta en Eibar
- ¿Qué hace una barcelonesa exponiendo en la sala Topaleku de Eibar?
- Tengo unos amigos que son de aquí y vengo a menudo. Entonces empezamos a hablar de la posibilidad de exponer aquí, me apuntaron y salió la oportunidad de hacer la exposición. Surgió como algo medio en broma. A mí me impone respeto salir de tu tierra para enseñar tu obra en solitario, pero por el momento estoy muy satisfecha del resultado de la exposición.
- ¿Había mostrado antes su obra en Euskadi?
- No, es la primera vez en que salgo de Cataluña aunque allí he expuesto bastante.
- ¿Qué tipo de trabajo desarrolla?
- Lo que se puede ver en la exposición está repartido en dos tipos de cuadros. Unos están formados por texturas, utilizando materiales como polvo de mármol, madera, hilo... Y otro es prácticamente lo mismo lo que ocurre es que integra además máscaras de tipo veneciano que es lo a lo que me había dedicado en un principio. Lo que ocurrió es que comencé a integrar las máscaras en cuadros, utilizando siempre materiales naturales, troncos del monte, cosas que rescato de la playa desde conchas a erizos de mar. También utilizo material acrílico que es el que mejor me va para trabajar estos temas.
- Así que va recogiendo sus materiales.
- Así es. Luego eso lleva un trabajo porque hay que preparar la madera por ejemplo, para que después no se pudra.
- Mucho trabajo previo.
- Sí, llevan mucha preparación. Después llega el montaje y la pintura también es muy importante, aunque me gusta muchísimo trabajar los relieves y cosas naturales.
- ¿Cómo surgió esta afición?
- Empecé en 1993. Fui a una escuela-taller de Barcelona, Sala Gaudí, para aprender a realizar máscaras, pero llegó un punto en el que me salía un poco de lo que se estaba haciendo allí. A partir de ahí comencé a visitar exposiciones y ver qué materiales se empleaban y por eso me considero más autodidacta.
- Pero el arte es duro.
- Tienes que trabajarlo mucho, pero espero dedicarme algún día plenamente a ello. Ahora trabajo como administrativa en una empresa y este trabajo me lleva las horas libres, los fines de semana y también estas noches en las que me entran ganas de pintar.
- Llama la atención que partiendo de una máscara se pueda realizar un cuadro.
- Empecé a partir de las máscaras. Estuve varias veces en Venecia, pude trabajar allí en un taller y la forma de elaborarlas es básicamente igual. Lo que ocurre es que lo veía algo limitado y entonces fue cuando empecé a hacer este tipo de cosas. Fue algo autodidacta porque todavía no me he encontrado a nadie que haga este tipo de trabajos. El estilo de texturas simples sí que se ve, pero integrar texturas con máscaras es algo que no he encontrado.
- ¿Qué tal están resultando los primeros días de exposición?
- Estoy muy contenta porque está viniendo mucha gente y la mayoría sale muy satisfecha y sorprendida. Tal vez estemos más acostumbrados a paisajes u otro tipo de pinturas.
- ¿Qué periodo abarca la obra que ha traído a Eibar?
- Es trabajo de los últimos cuatro años. Lo que ocurre es que el factor transporte también ha influido. Tengo más obra, también de formato más grande, pero ha habido piezas que no he podido traerlas.
- ¿Cuánto tiempo le puede llevar la realización de uno de sus cuadros?
- Alguno de los que hay en la exposición me ha llevado cuatro meses. Puedo hacer otro al mismo tiempo por el secado de los materiales, pero hay algún cuadro en el que he llegado a invertir seis meses. También tengo trabajos que he realizado en tres semanas o un mes... Todo depende de la inspiración. Muchas veces empiezo un trabajo y no puedo terminarlo. Tengo que empezar otro y después puedo retomar el anterior y me puedo pasar dos semanas trabajando mucho.