SAN SEBASTIÁN.DV. Son aproximadamente 1.700 las personas que sufren la enfermedad de Parkinson en Gipuzkoa, una lista a la que se agregan entre 20 y 25 nuevos casos por cada cien mil habitantes al año -es decir entre 140 a 175 pacientes más este 2008 en nuestro territorio-, según informan desde Aspargui, la Asociación Parkinson de Gipuzkoa. La enfermedad (EP), descrita por el médico inglés James Parkinson en 1817, afecta a 100.000 personas en toda España, de las que 6.000 viven en la Comunidad Autónoma Vasca.
La presidenta de Aspargui, Carmen de Olazábal, reclama hoy, en el Día Internacional del Parkinson, la necesidad de impulsar la investigación biomédica en esta dolencia. «Cada día aparecen nuevos casos, quizás porque existe mayor información y la gente acude más al médico y a asociaciones como la nuestra, una vez que conoce que él o un familiar padece la enfermedad. La realidad es que el Parkinson es la segunda patología neurodegenerativa más frecuente entre las personas mayores de 65 años y hasta un 20% de los pacientes diagnosticados actualmente son menores de 50 años», señala Olazábal, que añade que la enfermedad afecta por igual a hombres que a mujeres.
Indica que la mayor esperanza de vida -«con cien años todos tendríamos algún tipo de retraso neurovegetativo»-, los malos hábitos de alimentación y el consumo de sustancias tóxicas son las causas que favorecen el desarrollo de la enfermedad, que se produce por una pérdida de neuronas en el cerebro. «En 10 años los casos de Parkinson en personas de más de 40 años se van a duplicar, lo que nos va a obligar a utilizar otros sistemas de terapia. No es lo mismo reunir a pacientes por encima de los sesenta años -hasta los ochenta e incluso mayores- con otros de 40 o 50 años. Tendremos que innovar pero necesitaremos recursos económicos», indica Olazábal, que en 1962, siendo una adolescente descubrió que su madre de 40 años padecía los primeros síntomas del Parkinson.
Pérdida de neuronas
La enfermedad es un trastorno neurológico, crónico y degenerativo que afecta al sistema nervioso central ocasionando temblor, pérdidas del control del movimiento, rigidez muscular y problemas de equilibrio, entre otras dolencias. Hoy en día no tiene cura, ya que se desconoce su origen, por lo que la única esperanza para los pacientes que la sufren es avanzar en la investigación, hallar el origen y erradicarlo, o bien llevar a cabo estudios que supongan una mejora de la calidad de vida de los enfermos.
De la misma forma opina el director del Centro de Investigación sobre el Parkinson de la Fundación Carlos Elósegui de Policlínica Gipuzkoa, Gurutz Linazasoro, que indica que, con todas sus limitaciones, la situación sociosanitaria de esta enfermedad es «privilegiada» en el territorio guipuzcoano. El neurólogo zumarragatarra añade que el lema de la campaña de este año no es casual: Investigación y Parkinson. El impulso lo damos todos. Linazasoro, que es asesor de Aspargui, informa que el Parkinson afecta a 1.200.000 europeos, acarrea unos costes anuales de 11 billones de euros y los estudios prevén que para el año 2025 se duplique su incidencia en Europa y se triplique en los denominados países emergentes.
Ante tales previsiones «es evidente», dice, que «hacen falta más investigación y muchos más recursos», así como mejorar las atenciones sanitaria y social. Para ello, apuesta por la colaboración y comunicación entre la sociedad, representada por las instituciones y entidades privadas, los investigadores y los pacientes, algo que, a su juicio, se da con cierto equilibrio en Gipuzkoa.
«Aquí, entre todos, estamos contribuyendo a que la situación del Parkinson sea cada vez mejor», asegura Linazasoro, que informa que en Gipuzkoa hay «una coyuntura socio política muy favorable».
Las neurociencias han sido consideradas, especialmente en este territorio, «una prioridad» para muchos investigadores, a lo que ha contribuido la existencia de «un espacio de confluencia» como el Parque Tecnológico de Miramon, en San Sebastián, razona el neurólogo, que cita también diversas iniciativas, planes y proyectos de innovación e investigación impulsados por instituciones y entidades privadas. Las asociaciones de pacientes están en Gipuzkoa «muy implicadas en la investigación», asegura Linazasoro, para quien «la disponibilidad» y «participación activa» de los pacientes es fundamental para avanzar en esta materia.
El especialista elogia el trabajo que desarrolla la asociación guipuzcoana de afectados, que edita publicaciones y organiza jornadas informativas, cursos de formación o actividades lúdicas a lo largo de todo el año.
Romper el aislamiento
Maider Palacios Luzarraga, trabajadora social implicada hace años con Aspargui, insiste en la necesidad de que los diagnósticos del Parkinson se hagan «a tiempo», lo que garantiza mejores soluciones para la enfermedad. «Es necesario romper el aislamiento social al que puede empujar esta patología, y creo que para ésto resulta muy conveniente participar en las actividades organizadas desde la asociación, de lunes a viernes».
Asegura también que para combatir la depresión en la que se hunden muchos de estos enfermos es necesario «abrir las puertas y establecer una comunicación con la familia y las amistades, por la que todos conozcan lo que está ocurriendo. Se trata de un nuevo aprendizaje de la vida y de lo que nos rodea. Para este fin la familia es un soporte fundamental», concluye.