San sebastián. DV. Una apuesta que distingue al actual Plan General es la de que la ciudad se convierta en una verdadera metrópoli y, sobre todo, que consiga tener buenas relaciones con los municipios vecinos, e incluso, una colaboración estrecha para sacar adelante proyectos comunes o que afecten a varias localidades.
Los equipamientos actuales, sobre todo de tipo cultural hablan de atracción hacia la ciudad, pero también se citan otras infraestructuras territoriales que, como el caso de la nueva cárcel o de la planta de tratamiento de residuos, además de la depuradora también se ubicarán en el término municipal. Este carácter de cabeza de su marco territorial tiene que ver también con los polos de innovación tecnológica, los hospitales o Tabacalera, pero también con la colaboración entre los municipios que rodean a la capital donostiarra.
Así, se habla de la necesidad de compatibilizar el urbanismo de Donostia con los de Pasaia y Errenteria por un lado y con los de Astigarraga y Hernani por otra. Esto será necesario para proyectos como el residencial de Esnabide o el parque de Ametzagaina, que afectan también a Errenteria o con Antondegi, que lindará y afectará también a Astigarraga. Con Hernani se debe contar a la hora de afrontar cualquier iniciativa que tenga que ver con Chillida Leku y, sobre todo, con los planes que hay para Lore Toki y su conversión en espacio deportivo.
Todo lo relacionado con Zubieta, una de las zonas que va a experimentar mayor transformación en los próximos años, atañe también a Usurbil o Lasarte Oria, según se recuerda en la propia memoria del planeamiento y a Pasaia le afectan planes como el de Auditz Akular, el parque de Ulía o la regata de Molinao.
La importancia de la mejora del transporte ferroviario y las nuevas infraestructuras viarias también se incluyen dentro de ese nuevo papel que la capital guipuzcoana debe jugar en su propio territorio.