
En la imagen, Ban Ki-moon, secretario general de Naciones Unidas. /REUTERS
La idea del boicot planea por Europea
El anuncio de Naciones Unidas se produce el mismo día que el Parlamento Europeo (PE) ha aprobado una resolución que pide a los líderes de la UE que se planteen un boicot conjunto de la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Pekín, si las autoridades chinas no dan muestras de dialogar para solucionar el conflicto del Tíbet.
El texto, que ha recibido 580 votos a favor y 24 en contra, insta a la Presidencia de turno de la Unión Europea (UE), que ejerce Eslovenia, a fraguar una posición común sobre la asistencia o no de los jefes de Estado y Gobierno y del Alto Representante, Javier Solana, a la ceremonia. Además, especifica que esa posición común deberá incluir "la opción de no asistir en el caso de que no se reanude el diálogo entre las autoridades chinas y el Dalai Lama".
El presidente de la Cámara, Hans-Gert Poettering, ha destacado tras la votación la "casi unanimidad" del PE en torno al texto y confía en que los gobernantes europeos capten la importancia del mensaje. La resolución deplora la "brutal represión" de las fuerzas de seguridad chinas contra los manifestantes tibetanos y pide una investigación de las Naciones Unidas sobre lo ocurrido en las recientes protestas, así como el acceso de diplomáticos y periodistas extranjeros a la región.
Celebra en cambio los llamamientos a la protesta no violenta realizados por el Dalai Lama y su apuesta por una solución al conflicto basada en la autonomía, antes que la independencia.
Las enmiendas aprobadas hoy al texto -suscrito por representantes del Partido Popular Europeo, el grupo Socialista, Los Verdes, los liberales, Izquierda Unitaria Europea y la Unión por la Europa de las Naciones- piden la "liberación inmediata" de todos los manifestantes pacíficos detenidos en el Tíbet por las autoridades chinas.
Se sumaría así a la iniciativa lanzada por otros líderes que ya han anunciado que no acudirán a menos que China dialogue con Tíbet
Las recientes protestas aumentan la presión sobre la ONU para que se pronuncie sobre la situación de los derechos humanos en China
La Eurocámara pide a sus miembros que se planteen boicotear la ceremonia de apertura de no solucionarse el conflicto del Tíbet
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, se plantea no asistir a la inauguración de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, el 8 de agosto próximo, "por problemas de agenda", según ha informado Naciones Unidas.
"El secretario general tal vez no podrá asistir debido a problemas de agenda", ha manifestado la portavoz de la organización, Marie Okabe, que ha señalado que la decisión final se anunciará más adelante.
La portavoz ha insistido en que ya "hace meses" que Ban informó al Gobierno de China de que "existía la posibilidad de no poder asistir a la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos" aunque ha declinado comentar si detrás de esa decisión podría haber razones políticas vinculadas a las recientes protestas en varios países del mundo por la situación de los derechos humanos en China y de la región de Tibet.
"No es una decisión reciente", ha insistido la portavoz, que no ha especificado qué compromisos tiene Ban en esa fecha para no asistir a la ceremonia olímpica. "Los planes de viaje del secretario general, según las reglas de Naciones Unidas, no se dan a conocer públicamente hasta una semana o diez días antes" de iniciarse, ha agregado.
La portavoz ha precisado que Ban, que fue ministro de Exteriores de Corea del Sur antes de asumir su cargo en la ONU el primero de enero de 2007, "tiene planes para visitar China en algún momento".
Aumenta la presión sobre China
De confirmarse, la ausencia de Ban en esa importante cita deportiva internacional se uniría a la de otros mandatarios internacionales como el primer ministro británico,
Gordon Brown, y la canciller alemana, Angela Merkel, que ya han anunciado que no acudirán a la ceremonia.
En el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, que tiene su sede en Ginebra, un grupo de relatores han instado hoy al Gobierno chino a ejercer la contención y ser transparente respecto a las informaciones de detenciones masivas en Tíbet y en las regiones colindantes.
Por su parte, Ban manifestó el pasado 17 de marzo su preocupación por la violencia que sacudió en esas fechas al Tíbet y lamentó la pérdida de vidas humanas que siguió a la respuesta policial a las protestas en contra de la autoridad china sobre el territorio.
La ONU ha seguido con cautela la delicada situación en Tíbet, pues el Gobierno chino insiste en que es un asunto completamente interno en el que las organizaciones internacionales no tienen porqué inmiscuirse. Pero las protestas que se han producido en los últimos días al
paso de la antorcha olímpica por Europa y EEUU han aumentado la presión sobre la comunidad internacional para que se pronuncie sobre la situación de los derechos humanos en China.