IRUN. DV. En 1981 el Gobierno Vasco puso en marcha HABE, el Instituto para la Euskaldunización y Alfabetización de Adultos. Aunque existían otras entidades que enseñaban euskera a adultos, con su creación la enseñanza del idioma cobró una nueva dimensión y comenzaron a crearse centros públicos de enseñanza. El euskaltegi de Irun fue uno de los primeros en ponerse en marcha. Arrancó en el curso 1982-83 y desde entonces, ya ha pasado un cuarto de siglo, a lo largo del cual el centro ha sufrido «muchos» cambios.
El perfil del alumnado, el método de enseñanza y los medios ya no son los que eran. Lo certifica Jaione Campo, su actual directora, que lleva vinculada al euskaltegi irundarra desde que se creó. «Entré como alumna y después fui profesora», recuerda.
En esos primeros años, el material didáctico era escaso. «No existían medios específicos para enseñar a adultos. Había cuatro libros y poco más, por eso, los profesores no tenían otro remedio que ponernos en clase casetes y vídeos de fabricación casera», explica. Después, ella misma tendría que preparar el material para sus alumnos. «Conservamos todavía algunas de esas joyas», bromea. Pero esa sequía de medios está, hoy en día, «más que superada y ya no es más que una anécdota», dice la directora del centro.
Miles de alumnos han pasado por las aulas del Euskaltegi Municipal, que ha llegado a tener hasta 700 alumnos en un curso. Hoy en día ronda los 300. «Antes la motivación era otra. Los alumnos eran más participativos, se involucraban más en el tema del euskera y estudiaban hasta cinco horas diarias», opina Campo. Ahora, los que se matriculan en el euskaltegi lo hacen, sobre todo, por la necesidad de obtener un título. «Muchos de los alumnos rondan la treintena y son trabajadores que necesitan un perfil determinado para su puesto», explica.
Por amor al idioma
De todos modos, aún quedan alumnos interesados en aprender, «por amor» al idioma. «Son los menos, pero afortunadamente, existen», dice. Campo recuerda, con especial cariño, el caso de un jubilado que entró en el centro con más de 70 años y se marchó con 82. «Era vasco, pero emigró a Francia. Años más tarde, cuando vino a Hendaya a vivir, quiso recuperar el euskera. Era su asignatura pendiente y la verdad es que se fue con un buen nivel», comenta.
La llegada de inmigrantes a la ciudad ha obligado al euskaltegi a afrontar nuevos retos. A consecuencia del interés que éstos mostraban por aprender el idioma, el centro creó un grupo de nivel cero. «La mayoría son sudamericanos que llevan meses o años viviendo aquí y que deciden estudiar para abrirse puertas en el mundo laboral», explica. «Alguno ya ha llegado a niveles superiores», añade.
Actualmente, diez profesores dan clases en el centro irundarra, aunque han llegado a estar veintidós. «El descenso de alumnos ha sido notable, no sólo aquí, en todos los euskaltegis, por lo que ya no hace falta tanto profesorado. Pero hay que hacer una lectura positiva y este dato puede significar que el euskera está más normalizado, que las nuevas generaciones se educan en ese idioma y que por lo tanto, ya no hay tanta gente que lo desconoce y que necesite venir al euskaltegi a aprenderlo». La oferta de centros es también mayor que antes, con euskaltegis privados y la Escuela Oficial de Idiomas.
Uno de los principales cambios que se ha llevado a cabo en el euskaltegi tiene que ver con el método de enseñanza. «Antes se priorizaba más la gramática y hoy, en cambio, la comunicación». Por eso, el proceso de aprendizaje es menos reglado y el contenido de las clases va encaminado a que el alumno sea capaz de expresar ideas lo antes posible. «Hablamos mucho entre nosotros. Hacemos comentarios de texto, debates, tertulias...» Además, Campo remarca la necesidad de trabajar con vasco-parlantes, porque los alumnos «se quejan de que no tienen con quien practicar fuera de las aulas». Por eso, trabajan junto con Irun Iruten Euskera Elkartea en iniciativas como la de Mintza-laguna.
La enseñanza es también más personalizada. «Tenemos en cuenta la necesidad de cada alumno para ofrecerle el material que más le conviene para alcanzar sus objetivos», explica la directora.
Aprendizaje on-line
El euskaltegi también se ha adaptado a las nuevas tecnologías. «Ofrecemos un programa de ordenador que sirve de apoyo a lo visto en clase. Los alumnos, si quieren, pueden realizar ejercicios mediante este medio en su tiempo libre», explica Campo. Pero la directora aclara que esta técnica no responde a ningún método de autoaprendizaje. «No tienen nada que ver los cursos on-line que ofrecen algunos euskaltegis, con los que los alumnos aprenden por su cuenta con el asesoramiento de un tutor». De todos modos, Campo no descarta implantarlo a largo plazo. «Para eso hay que trabajar mucho y prepararlo bien», dice. De cara al futuro, Campo es optimista. «Vamos a introducir un cambio que nos va a dar garantías». Hasta ahora, el euskaltegi realizaba exámenes internos de nivel homologados por HABE, pero de éstos no resultaba ningún título con validez fuera del centro. «A partir de ahora, dejarán de ser un simple papel, los exámenes de nivel serán compatibles con los perfiles y títulos demandados por algunas entidades. Esto supondrá un hándicap para atraer nuevos alumnos».
El centro irundarra quiere, además, abrirse a nuevos caminos. «Queremos introducirnos en el mundo empresarial, ofrecer cursos superiores al nivel EGA, realizar campañas de transmisión...»
A lo largo de este año, el Euskaltegi Municipal continuará celebrando actividades para conmemorar sus bodas de plata. Hasta ahora, han llevado a cabo talleres diversos, proyecciones, teatros y concursos. Una cena pretendía reunir mañana a alumnos, ex alumnos, profesores antiguos y actuales, pero finalmente la cita «no se va a celebrar por falta de participación».