OÑATI. DV. Veintiocho expertos explorarán hoy y mañana en el Instituto Internacional de Sociología Jurídica las consecuencias de los episodios de violencia doméstica, social o colectiva, e intentarán responder a la pregunta: ¿cuáles son las estrategias sociales que permiten reparar la auto-estima de la víctima, impidiendo así que el ciclo se reproduzca de nuevo?
Se trata de un tema desgraciadamente en boga y que lleva por título Violencia colectiva frente a la salud pública. Violencia Privada: dinámicas de humillación y restauración de la dignidad.
Los coordinadores son los profesores Iñaki Markez (Bilbao) y Nilda Gorvein (Donostia), y los participantes provienen de Euskal Herria, Cataluña, Valencia, Madrid, Francia, Marruecos y USA.
«El estudio y tratamiento de la violencia generada desde el punto de vista de la salud pública quizá sea prácticamente inexistente, y ello a pesar de que la violencia es uno de los principales motivos de preocupación social» explican desde el IISJ. En los últimos tiempos, se han notado cambios en el tratamiento de algunos tipos de violencia, como es el caso de la violencia doméstica. Ésta ha salido a la luz desvelando una triste realidad que había permanecido, y probablemente aún permanece en gran medida, oculta.
«El tratamiento de otros tipos de violencia, como es la llamada por la OMS violencia 'de comunidad', es decir el tipo de violencia ejercido en el ámbito comunitario por sujetos relativamente aislados y asociado al concepto de 'inseguridad ciudadana', tiende a recoger el interés periodístico, pero se delega principalmente en el tratamiento policial más que en el educativo o social» explican desde el IISJ.
Otro gran tipo de violencia es el que se ha venido a denominar violencia colectiva social. «Este es el tipo de violencia cometida contra una comunidad con el objetivo de avanzar un proyecto social determinado» relatan.
La violencia crece desmesuradamente por razones sociales que estamos lejos de entender y controlar, creando sentimientos profundos de humillación y vergüenza, y nadie acepta que se merece la humillación.
Humillación
Según los responsables del encuentro «es la humillación de las víctimas lo que perdura en el tiempo, pues se la percibe como un hecho injusto, realizado sólo para acentuar el poder de una parte sobre la otra, estimada indigna de ser tratada como un ser humano, creando un profundo impacto en la psicología de las personas, en su auto-estima, o en la capacidad de operar como un ser independiente, lo que tiene repercusión en muchas áreas de su salud física.
Cuando los miembros de una pareja, familia o grupo se dan cuenta de que están sufriendo una humillación inmerecida, el riesgo de confrontación violenta aumenta, restaurando así el ciclo repetitivo de la humillación que se reproduce de generación en generación.