DHARAMSALA (INDIA). DV. Como casi todo lo que hace China, el recorrido de la antorcha olímpica de Pekín 2008 iba a ser el más largo y con mayor número de relevistas de la historia al desfilar por 137.000 kilómetros a través de veinte países. Pero ahora puede quedarse en el más breve y, sin duda, el más polémico. Tras los incidentes de Londres el domingo, el caos en que derivó el paso de la antorcha por París el lunes y el temor a que se produzcan hoy nuevos disturbios en San Francisco, el recorrido internacional de la llama podría anularse para evitar nuevas protestas. Así lo reconoció ayer el propio presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Jacques Rogge, antes de la reunión que el organismo celebrará mañana en Pekín. «Por supuesto que vamos a discutir sobre el relevo de la antorcha para ver qué debemos hacer ahora que hemos tenido ya seis o siete etapas», admitió Rogge, quien se mostró «entristecido y decepcionado» por las manifestaciones que han ensombrecido su paso por Europa. «Analizaremos lo que ocurre y sacaremos nuestras conclusiones porque un símbolo de paz ha sido atacado», criticó Rogge antes de matizar que defenderán «la libertad de expresión, pero sin violencia».
Más duro se mostró Kevan Gosper, vicepresidente de la comisión de coordinación de los Juegos en el COI, quien aseguró que «estamos desesperados porque unos perturbadores profesionales expresan su odio contra China y éste recae sobre nuestra antorcha».
«Creo firmemente que la antorcha debe ir desde la ciudad griega de Olimpia hasta el país anfitrión, y espero que el Comité Ejecutivo repase esto», ha comentado Gosper, que ha definido a los manifestantes de Londres y París como «saboteadores profesionales llenos de resentimiento y odio».
Además, todos estos incidentes han causado una profunda división en el seno del COI, donde algunos de sus miembros se opusieron al recorrido internacional de la llama y otros han criticado la polémica que rodea a los Juegos de Pekín. Y no es para menos. Por primera vez en la historia del olimpismo, el relevo de la antorcha se ha convertido en un objetivo político y se ha situado en el punto de mira de numerosos grupos que defienden los derechos humanos y denuncian la represión del régimen comunista chino en Tíbet. De hecho, los altercados que se registraron en París fueron tan graves que obligaron a los responsables del trayecto a apagar la llama y a refugiarla en un autobús fuertemente custodiado por la Policía para impedir que los manifestantes se hicieran con ella.
El presidente de los comités olímpicos europeos, Patrick Hickey, confirmó por su parte que el COI podría cambiar su normativa para que no se produjeran más relevos internacionales. «Tenemos que considerar cambiar las normas para prever un tratamiento tan poco respetuoso hacia la antorcha». Según Hickey, los organizadores de Londres 2012 han optado por rechazar el recorrido tradicional y han decidido que en sus Juegos no haya un relevo internacional. Desde la Asociación Olímpica Británica, no obstante, se ha negado este punto.
Críticas de Sarkozy
El propio Nicolas Sarkozy calificó ayer de «espectáculo un poco triste para todos» el caótico paso de la antorcha por la capital del país que preside. «Entiendo que se haya herido la sensibilidad china por lo sucedido», señaló antes de matizar que «las manifestaciones de la gente son una norma de la democracia. Se hicieron en condiciones muy correctas». «Hace falta que chinos y tibetanos hablen para evitar que la llama se convierta en rehén por cuestiones que son, por otra parte, extremadamente preocupantes». Sobre su participación en la ceremonia inaugural de Pekín 2008 se limitó a señalar que «las condiciones de nuestra presencia estarán en función de la reanudación del diálogo».
La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Jiang Yu, expresó en un comunicado su más «firme condena por la interrupción deliberada del relevo de la antorcha por parte de fuerzas separatistas tibetanas que han menospreciado el espíritu olímpico y las leyes británicas y francesas». Apoyando las palabras de Jiang Yu, el portavoz del Comité Organizador de Pekín 2008, Sun Weide, apostó por continuar con el relevo «con el apoyo de todos los habitantes del planeta».
Mientras, anoche tuvo lugar una emotiva vigilia por las víctimas de la represión china en Dharamsala, la ciudad india donde permanecen refugiados el Dalai Lama y el Gobierno tibetano en el exilio. Entonando el tradicional cántico de amor y compasión, cientos de monjes budistas, civiles y hasta turistas que portaban banderas de Tíbet recorrieron las calles de esta pequeña localidad que se levanta a la sombra del Himalaya y guardaron un minuto de silencio en un templo, cerca de la residencia del Dalai Lama.