Plácido Domingo, que hace varios años grabó un disco dedicado a las rancheras y la música mexicana, rinde ahora homenaje a la copla y sus grandes intérpretes en Pasión española, un disco que reúne 13 títulos emblemáticos, desde La bien pagá a Ojos verdes, piezas con bellísimas melodías y corta duración que, a juicio del tenor, condensan tanta pasión como una ópera. A punto de terminar sus representaciones de la ópera barroca Tamerlano, Plácido Domingo ha presentó ayer en el Teatro Real su nuevo disco (Deutsche Gramophon), flanqueado por Miguel Roa, que ha dirigido a la Orquesta de la Comunidad de Madrid en este lance, y de Emilio Aragón, responsable de los arreglos de varios de los cortes del CD.
En una larga y muy concurrida conferencia de prensa, el tenor español explicó que tenía desde hace diez ó quince años la idea de rendir homenaje a la copla, pues quería acercarla a una generación que prácticamente no ha conocido este género.
Pidió al maestro Roa una selección de títulos, que estuvieron esperando en una carpeta sobre su piano, hasta que surgió la oportunidad de grabar Pasión española, encerrándose cuatro días con la Orquesta de la Comunidad de Madrid en julio de 2007 en el Teatro Albéniz. Fueron unos días de «arduo e intenso trabajo», dijo Domingo, quien comenzó con una relación de 30 canciones, que luego quedó en 18 ó 19, pero que finalmente se redujo a 13 en el disco por falta de tiempo. «Nos costó arrancar» confesó. Falsa moneda, El día que yo nací, Te lo juro yo, Suspiros de España, La cruz de mayo o Me embrujaste son algunos de los títulos de su particular homenaje a grandes intérpretes como Concha Piquer, Juanita Reina o Juanito Valderrama, y especialmente a Imperio Argentina, su favorita, quien le llegó «más hondamente».
Y es que el tenor tiene grandes recuerdos de estos artistas porque cuando llegó a México veía sus películas y los escuchaba. «Era un repertorio muy popular, un tipo de canción que todo el mundo sabía», insistió Plácido Domingo, quien no ocultó que, aunque le gusta cantar en todos los idiomas, «en español se lanza más dentro del texto». A su juicio, la mayor dificultad de cantar copla reside en que por espacio de tres o cuatro minutos, «tienes que redondearlo todo», dijo el artista quien ve en estas piezas verdaderas «minióperas».
«Trabajar con Plácido Domingo es siempre una clase magistral; todo lo que hace, lo hace con pasión e imprime un carácter definitivo», dijo ayer Emilio Aragón, que ha querido respetar en este disco el carácter de la copla, que, según el maestro Roa es «un cajón de sastre, donde todo cabe, pero que hay que hacer bien, sin medias tintas».