madrid. País Vasco, Extremadura y Andalucía son las comunidades que presentan los peores índices de estabilidad en el empleo creado durante el primer trimestre de 2008. Sus mercados laborales fueron incapaces de conseguir 10 colocaciones fijas por cada 100 suscritas. En el caso vasco no llega a 9 por cada 100. Por el contrario, Madrid, Cataluña, Baleares y La Rioja son las que encabezan el ranking de estabilidad laboral.
Las posiciones de cada autonomía se mantienen mes tras mes, según se desprende de los informes difundidos por el Servicio Público de Empleo Estatal (SPEE), antiguo Inem, sin que las administraciones adopten medidas para corregir los desequilibrios territoriales.
El argumento esgrimido, en su día, por responsables de las Juntas de Andalucía y Extremadura radica en que ambas comunidades tienen un mercado laboral peculiar, muy vinculado a trabajos estacionales bien en la agricultura o bien en los servicios. Pero el caso del País Vasco, con una tasa de temporalidad del 91,16%, es muy diferente. Su tejido productivo es más similar al de Madrid o Cataluña, con unos porcentajes de eventualidad del 78,97% y 81,34%.
En el ámbito estatal, de enero a marzo se realizaron 4.294.306 contratos, pero la inmensa mayoría se quedó o se quedará por el camino. Sólo el 12,83% de ese total, es decir, 551.031 colocaciones, engrosó la lista de empleos indefinidos.
Tocando fondo
El pasado año terminó con una tasa media de inestabilidad a nivel estatal del 88,08%, porcentaje muy cercano al registrado a 31 de marzo de 2008, del 87,17%. Todo indica, que los efectos de la última reforma laboral (vigente desde julio de 2006), consensuada entre Gobierno, patronales y sindicatos, hace meses que tocaron fondo. Los cambios estaban encaminados a conseguir contratos de calidad y limitar los temporales a actividades con fecha de caducidad.
Los resultados del primer trimestre de 2008 se unen a los anuncios realizados por el presidente Zapatero sobre la necesidad de afrontar una nueva reforma laboral que mejore las perspectivas de empleo. El hecho de que las próximas negociaciones se desarrollen en un momento de desaceleración económica con crecimiento del paro, panorama muy distinto al del anterior proceso, ha producido inquietud entre los interlocutores sociales. Las cúpulas de las organizaciones empresariales y sindicales advierten que no valdrá cualquier acuerdo. COLPISA