madrid. El Fondo Monetario Internacional (FMI) lanzó ayer un serio mensaje de alerta ante «la fragilidad del sistema financiero mundial», revelada tras la ineficacia de las medidas adoptadas hasta ahora para tratar de frenar la crisis internacional de liquidez y confianza. En un crudo informe presentado a través de videoconferencia desde Washington, la organización pidió una reacción inmediata a agentes privados, bancos centrales y gobiernos, a los que demandó planes de contingencia. El FMI cifró en 600.000 millones de euros las pérdidas potenciales para los bancos por las hipotecas basura y sus consecuencias.
Se falló a la hora de medir los riesgos y de analizar el grado de endeudamiento de bancos, los fondos de inversión y de toda suerte de aseguradoras de créditos dudosos en Estados Unidos. La supervisión bancaria y la gestión del riesgo siempre fueron a la zaga de la intensa innovación de productos subprime, y eso dejó margen para la toma de riesgos excesivos. Se sobreestimó el traslado fuera de balance de los productos más peligrosos. Éste es el duro análisis del FMI, que explicó que «pese a las intervenciones sin precedentes de los bancos centrales, los mercados financieros permanecen bajo una tensión considerable», agudizada ahora por el empeoramiento del entorno macroeconómico.
Planes de choque
El director del Departamento Monetario y Mercado de Capitales del FMI, el español Jaime Caruana, encargado de presentar el informe, reconoció que «el desafío fundamental para las autoridades consiste en actuar de inmediato para mitigar los riesgos de un ajuste aún más penoso, elaborando planes de contingencia y aplicando medidas correctivas», apunta el informe. Y es que la situación que pinta el FMI no es nada halagüeña. «Los menores capitales de reserva, la incertidumbre sobre las pérdidas de los bancos, además de los ciclos normales del crédito, probablemente incidirán mucho en los préstamos de los hogares, las inversiones de las empresas y los precios de los activos, y eso a su vez repercutirá en el empleo», sentencia el análisis.
En esta tesitura, el FMI presentó una serie de recomendaciones a corto y medio plazo. Entre las primeras, la imperiosa necesidad de que los bancos sean más transparentes, saneen sus balances, den más información sobre su exposición y no alienten a sus directivos a ganar dinero rápido y de cualquier manera. En el ámbito institucional, el Fondo Monetario reclama a los supervisores que se pongan de acuerdo a la hora de definir y calificar «los productos financieros tóxicos».
Intervención pública
El FMI pide que el sector público se prepare para «abordar las presiones que soportan los bancos en dificultades». Todo un llamamiento a que los Gobiernos estén prestos a la intervención de las entidades más apuradas. A medio plazo, el Fondo Monetario reclama medidas estructurales, de manera que se «evite una solución apresurada por la vía de la regulación» que termine estrangulando los mercados.
Para el FMI son también esenciales la reforma de los sistemas de calificación de riesgo de las entidades, un seguimiento más estricto de los productos derivados de las hipotecas y la aplicación de criterios más realistas a la hora de valorar los activos. «La crisis aún no ha tenido un desenlace y se presenta como una prioridad el reestablecimiento de la confianza en las instituciones financieras», concluye el informe. COLPISA