Liverpool 4 - Arsenal 2
Liverpool: Reina, Carragher, Skrtel, Hyypia, Aurelio; Alonso, Mascherano, Gerrard, Kuyt (Arbeloa,m.90), Crouch (Babel,m.77), Torres (Riise, m.86).
Arsenal: Almunia, Toure, Gallas, Senderos, Clichy, Eboue (Walcott, m. 72), Flamini (Gilberto,m.41), Cesc, Diaby (Van Persey, m. 72), Hleb, Adebayor.
Árbitro: Peter Frojdfeldt (Suecia). Sacó tarjeta amarilla al visitante Senderos. F Goles: 0-1, min. 13, Diaby. 1-1,min. 30, Hyypia. 2-1,min. 68, Fernando Torres. 2-2, min. 83, Adebayor. 3-2, min. 85, Gerrard, de penalti. 4-2,min. 90, Babel.
Incidencias: 45.000 espectadores en Anfield, en el partido de vuelta de los cuartos de final de la Champions.
Liverpool. DV. El escritor inglés afincado en Gipuzkoa Phil Ball cuenta en White Storm (Tormenta blanca) –una excelente historia sobre el Real Madrid– que al Barça le gusta caer bien y agradar con un estilo de fútbol bonito, pero que en el Bernabeu le importa un bledo caer bien o mal siempre que gane. Algo parecido podría decirse sobre el Arsenal de Arsène Wenger y el Liverpool de Rafa Benítez, después de que el entrenador de la escuela del Real Madrid guiase ayer a los de Anfield a una nueva semifinal de la Champions con el Chelsea, en un partido de vuelta espectacularmente rápido y emocionante.
El Arsenal que cautivó en el principio de la temporada, con Fábregas como director de una fina orquesta de fulgurantes paredes y bellos goles, está a punto de cerrarla sin ningún título. A pesar de que ayer, en los primeros minutos, en Anfield, donde tenía que marcar goles, salió a marcar goles.
Un Liverpool impreciso cedió terreno y en el minuto 13 Diaby consiguió batir a Reina por el ángulo corto y acongojó a la grada del Kop. Y el Arsenal siguió jugando mejor.
Pero el central Senderos comete de vez en cuando errores clamorosos y ante un córner alto lanzado por Gerrard, le dio por perseguir a su presa, Hyypia, sin mirar siquiera una vez dónde estaba el balón. El largo finlandés cabeceó a la red y quebró la mandíbula ya acristalada del Arsenal.
Jugadón de Walcott
Con la lesión de Flamini, los de Highbury perdieron la iniciativa y el Liverpool dominó holgado el primer tramo de la segunda parte. Más entero, más rápido, robó balones y presionó, pero este Liverpool que no desborda apenas por las bandas tenía ayer por la izquierda a Gerrard e intentaba entrar por el centro.
De nuevo Senderos cometió un grave error cuando, en el minuto 69, le llegó el balón en el área a Fernando Torres, que pudo volverse, componer y fusilar a Almunia. Era su gol vigésimonoveno en su primera temporada con el club.
El niño eterno del Atlético iba a ser, con 24 años recién cumplidos, el héroe de la noche, pero le disputó el honor un crío que acaba de cumplir 19. Eriksson fue cesado como seleccionador de Inglaterra tras el pasado Mundial y uno de los reproches fue que llevó a Theo Walcott y nunca lo alineó.
Como cayó en cuartos, el sueco no tuvo tiempo de hacer lo que Wenger hace con su niño, sacarlo, contra cualquier defensa italianizante cuando ya el cansancio duele y esperar que ocurra lo que ocurrió ayer. Cogió el balón en el borde de su área, se fue como un sputnik de Alonso, Aurelio, Mascherano y Hyypia, y dejó el balón a Adebayor ante la otra puerta para que éste marcara a placer.
Aquello era ya una apoteosis de juego y emoción, pero hubo más. Primero, un gol de penalti de Gerrard, cuando la torpe defensa del Arsenal cayó sobre Babel y, como remate, una carrera postrera del propio Babel para marcar el cuarto gol. Qué belleza la del Arsenal y qué poco le importa a Benítez que lo suyo sea otra cosa. n