SAN SEBASTIÁN. DV. No pocas filigranas son necesarias para que el Bruesa ascienda a la ACB como primero de la liga regular. Desde al palo recibido en Los Barrios se han sucedido los comentarios y las conversaciones. En todas ellas el play off aparece como la única vía ya de acceso a la ACB, pero según pasan las horas en el seno del club el prisma desde el que se ve el final de liga no es el mismo que cuando sonó la bocina en Los Barrios. Seis jornadas pueden dar para mucho. Situaciones más inverosímiles se han dado en el deporte.
Es cierto que el CAI Zaragoza está jugando a un alto nivel, ninguna plantilla tiene más argumentos para pensar que el año que viene jugará en la ACB, pero no está a salvo de perder cualquiera de los compromisos que le quedan. Tampoco el Bruesa. Valga un dato: Los Barrios, el rival al que debe recibir el CAI, el próximo viernes, ha ganado en tres de las últimas cuatro visitas a Zaragoza. Sólo falló en la última temporada, en la 2006-07. Si consigue volver a ganar y el Bruesa saca adelante su compromiso ante el Melilla... prepárense para un final de liga letal para quien sienta unos colores. Porque el CAI todavía debería viajar a Melilla, Palma y Lleida.
Y todavía hay un clavo al que agarrarse: el repaso a las últimas temporadas en la LEB dice que sigue habiendo una posibilidad pequeña, pero real, de recortar dos victorias en seis jornadas. Es cierto que cualquier comparativa está condicionada siempre por el premio que por primera vez esta temporada se adjudica al ganador de la liga regular, pero la historia dice que con el CAI Zaragoza y el Bruesa de por medio casi todo es posible. El primero, por los sopapos encajados en mejores situaciones que ahora para ascender a la ACB (perdió el quinto y definitivo partido ante su público en la 2005-06) y el Bruesa porque tiene en su corto pero intenso historial más registros positivos que ningún otro.
Hay que remontarse a la temporada 2003-04 para asistir a un vuelco de la clasificación igual que el que debería producirse ahora para que el Bruesa ascendiera por la vía directa. El protagonista entonces fue el Bilbao Basket de Txus Vidorreta y Ricardo Uriz. Igual que ahora el Bruesa, el club vizcaíno tenía una desventaja de dos victorias sobre el Plasencia, que con un balance de 19-9 era líder a falta de seis jornadas. Pero el Bilbao Basket fue mejor en el sprint para terminar la liga en lo más alto al ganar cinco de sus seis últimos partidos, mientras que el Plasencia sólo pudo sacar dos.