SAN SEBASTIÁN.DV. «En 1996 sacamos el equipo amateur, seis años más tarde de arrancar con el juvenil. Se nos planteó un momento en que doce juveniles de nuestro club querían seguir en aficionados y no tenían equipo. Nos pidieron ayuda con la ropa y se empezaron a organizar. Y decidimos sacar el equipo, dejándoles un Seat Málaga y ropa para correr. Iniciamos el proyecto sabiendo que era gente que no tenía futuro como ciclista, pero creemos que no hay que mirar sólo eso».
El coordinador del Bruesa-Policlínica, Nico Santesteban, relata así el origen del equipo amateur. Un inicio que denota cuál es la esencia que el club Laguntasuna ha mantenido durante sus 19 años de historia. El nombre del club deriva del verbo lagundu (ayudar en euskera), del mismo modo que su significado emana la filosofía del equipo.
Los vascos podemos presumir orgullosos de contar con una categoría amateur envidiable y envidiado. Muchas carreras, y con pelotones numerosos. Todo ello viene motivado por el trabajo en la sombra y el empeño altruista de clubes como el Laguntasuna, que apoyados por patrocinadores como Bruesa y Policlínica contribuyen a la buena salud de nuestro ciclismo. Su concurso es fundamental para que el de la cuneta vea pasar un pelotón de más de cien ciclistas. Para nutrir de participantes a las organizaciones, que no podrían sacar adelante sus pruebas. Y lo más importante: para que cientos de chavales puedan saciar sus deseos de competir como ciclistas. En definitiva, para que podamos seguir teniendo ciclismo entre nosotros.
Santesteban también reconoce que les gusta rodearse de corredores de cierto nivel, pero sin exclusiones. «Intentamos captar a la gente de la comarca que anda bien, pero junto a ellos también a los que no tienen tantas facultades. No somos un club elitista. La nuestra es más una labor formativa. Pretendemos que cada uno rinda dentro de sus posibilidades. Para algunos el triunfo es terminar una carrera, y para nosotros que lo consigan».
Lo más gratificante de coordinar un equipo de estas características tiene que ver con el lado humano. «Resulta muy satisfactorio ver a los chavales unidos, que quedan fuera de la competición y que se ayudan unos a otros. Una buena relación humana entre los propios ciclistas y los dirigentes del club llena mucho. De hecho, tenemos la filosofía de tratar de que ex corredores nos echen una mano a la hora de formar a los chavales nuevos».
En el terreno deportivo, Santesteban recuerda haber acariciado la victoria en la clásica de Aiztondo de la Copa de España con Eduardo De Miguel hace dos años. Y con ello lanza una reflexión: «Un corredor, si tiene nivel y cualidades, puede obtener buenos resultados también en un equipo modesto. Al menos en el campo amateur; luego ya será otra historia».