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RSS | ed. impresa | Regístrate | 6 julio 2009

Beti Erreala!

juanma lillo, entrenador de la real
«Cambiaría todos mis años de entrenador por jugar un minuto en un campo»

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«Cambiaría todos mis años de entrenador por jugar un minuto en un campo»
Juanma Lillo. [ARIZMENDI]
OVIEDO. El entrenador de la Real, Juan Manuel Lillo, disertó ayer sobre la similitud existente entre un equipo de fútbol y el colectivo de una empresa desde el punto de vista del «compromiso», que definió como «la proximidad a hacer algo por los demás, sabiendo que éstos lo van a hacer por ti».
Así lo manifestó durante su intervención en la mesa redonda Problemática de los recursos humanos en la hostelería. Hacia un futuro mejor, celebrada en Oviedo con motivo del XII Congreso nacional de hostelería.
Lillo suscitó la atención de los más de dos centenares de congresistas con una intervención en la que confesó que se siente fracasado por no haber logrado ser futbolista, reveló anécdotas de su carrera como técnico y compartió algunas reflexiones.
«Lo que me legitima para hablar sobre el compromiso son las cosas que no me han salido bien, no el éxito», dijo el técnico, que con 29 años fue el más joven en entrenar en Primera División.
En relación al compromiso, distinguió que éste puede ser «coyuntural», que ejemplarizó recordando el momento en el que hace unas temporadas fichó por el Tenerife para salvarle del descenso, o «estructural», modelo que vincula con su etapa de cuatro años en el Salamanca.
«Yo soy un frustrado, y no pasa nada», afirmó el entrenador realista, con contundencia, en su detallada pormenorización para trasladar el desencanto que siente por no haber podido ser futbolista y la apertura del mundo como entrenador.
Lillo dijo: «Cambiaría todos los años que llevo entrenando por jugar un minuto en un campo». Agregó que aún hoy, cuando se acuesta, sueña con jugar, y con ganar. «Hay algunos que soñando, empatan», bromeó.
Tras relatar cómo sus condiciones técnicas le impidieron ser futbolista y le cerraron una puerta de «golpetazo», circunstancia a la que siguió la apertura de una ventana que le abrió un mundo, así como la posibilidad de «ir ganando espacio».
Su «peso» en el vestuario y el crédito que despertaba en el mismo permitieron a Juanma Lillo convertirse, a los 16 años, en entrenador de los que hasta tres meses antes habían sido sus compañeros. «Creo que no soy entrenador de vocación, y sí de destino», apuntó.
«O estás en el grupo o estás contra el grupo» y «comprometido: se es y se está» fueron algunos de los eslóganes sobre los que el conferenciante centró su disertación, que también tuvo un espacio para su conocida frase de «para jugar en zona hay que vivir en zona», lo que entiende como «una forma de sentir, de ser y de vivir».
Para Lillo, «comprometerse» es «tener algo que perder» e implica siempre «una obligación en las dos direcciones».
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