IRUN. DV. El alcalde de Irun, José Antonio Santano, mostraba ayer su preocupación por el ritmo que están llevando las obras de desdoblamiento de la N-1 y su enlace con la Avenida de Iparralde. Santano recordaba que la primera piedra de estas obras se colocó el 15 de junio del 2006 y se dio entonces como fecha prevista para su finalización el mes de abril de 2008.
Al comienzo de la remodelación del enlace, el entonces director foral de Carreteras, Josu Agirrezabalaga, señalaba que «por aquí transcurren más 30.000 vehículos al día» y calificaba las obras de «complicadas». Igual las calificaba ayer Santano, que añadía que «provocan dificultades importantes para el tráfico de la ciudad y tenemos la impresión de que la Diputación no está llevándolas con toda la celeridad que debiera». Para el alcalde irundarra, «las restricciones de tráfico que están provocando estas obras forman un cuello de botella que termina extendiendo los problemas de tráfico a otros muchos puntos de la ciudad».
El primer edil mostraba, asimismo, su preocupación ante la posibilidad de que el retraso acumulado en estos trabajos pueda hacer que las obras y las restricciones de tráfico, permanezcan también este verano. «Es una época en la que el tránsito de vehículos en ese punto se incrementa considerablemente y no parece que las obras vayan a terminar en los próximos tres meses», opinaba.
En relación a ello, José Antonio Santano explicaba que envió una carta el pasado mes de febrero al diputado foral de Infraestructuras viarias, Eneko Goia, para mostrarle su preocupación, y que no ha recibido respuesta. «Quise poner en conocimiento del diputado competente la importancia de estos trabajos y la necesidad de dedicar una especial atención a los mismos para intentar aminorar los plazos de ejecución y evitar el mayor número de molestias posible», comentaba.
Medidas especiales
Estas obras, fueron calificadas de «complejas» desde un principio por los responsables forales, que reconocían que «hay muchos servicios afectados» y que estaban llamadas a «convivir con un tráfico intenso». Santano se pudo servir de aquellos mismos argumentos para recordar ayer que estas obras «son especiales, y por eso nos gustaría que la Diputación adoptara también medidas especiales para su ejecución».
En este sentido, el primer edil recordaba algunas medidas excepcionales que se han tomado en otras actuaciones de infraestructuras importantes «donde se han doblado los turnos de trabajo para acelerar los ritmos de ejecución».
Según explicaba, en la carta dirigida a Eneko Goia, reiteraba al departamento de Infraestructuras «un aumento en los turnos de trabajo», tal y como pidió en verano de 2007 al director de Carreteras. El alcalde también solicitaba a Diputación «una mejor señalización de las obras, ya que éstas no se identifican con ningún cartel que informe a los ciudadanos sobre las mismas».
Santano finalizaba diciendo que es «consciente de la complicación de las obras y de los inconvenientes surgidos durante la ejecución de los trabajos, pero también tenemos la impresión de que el ritmo de las obras no ha sido tan intenso como requería un proyecto de esta envergadura».
Cuando se haya ejecutado la actuación prevista, la avenida Iparralde pasará bajo la variante a través de un gran vano de cincuenta metros de anchura y dispondrá de dos nuevas glorietas para ordenar las entradas y salidas a la N-1. Una de ellas se ubicará prácticamente bajo el vial, muy cerca de la comisaría de la Ertzaintza. Al otro lado, la segunda, ordenará la salida de la calle Tren Txikito y el enlace con la variante desde Kostorbe.