VITORIA.DV. Los vascos deberán rascarse un poco más el bolsillo para estrenar un piso protegido. El Departamento de Vivienda del Gobierno Vasco aprobará «en breve» un incremento extraordinario en los precios oficiales de las viviendas de VPO que se sorteen y construyan en Euskadi. Según ha podido saber DV, el área que dirige Javier Madrazo (Ezker Batua) aprobará la medida después de que los portavoces de del sector de la construcción hayan transmitido su preocupación porque los costes que afrontan al levantar estas casas «se han disparado». La petición de auxilio de las empresas llega cuando todas las estadísticas confirman que el precio de la vivienda se desploma en Euskadi.
El sector recibirá este año el balón de oxígeno que reclama, ya que la VPO no sólo subirá una vez, sino dos. Primero, porque el Ejecutivo autonómico prepara un incremento en los precios de los pisos protegidos que se hará efectivo «en mayo» y que rondará el 4%. Esta subida, que no afectará a los domicilios de más superficie -los de 90 metros cuadrados, que en realidad son los menos usuales- será aprobada al margen de la revisión anual de precios que entra en vigor cada mes de octubre para incorporar el repunte del IPC.
Con todo, las miles de personas que suspiran por una VPO porque no pueden costearse una en el mercado libre deberán pagar alrededor de un 8% más a finales de año al formalizar las escrituras. En estos momentos, una vivienda media de VPO -80 metros cuadrados- cuesta 120.000 euros.
Advertencia
Todo indica que Madrazo ha dado un paso al frente al constatar que el sector asiste a un escenario incierto. Tanto es así que las asociaciones empresariales de la construcción de Álava, Gipuzkoa y Vizcaya han entablado «una serie de conversaciones» con el área autonómica de Vivienda para lanzarle unos mensajes claros que constan en un documento al que ha tenido acceso este periódico.
En resumen, el texto explica que las empresas han empezado a constatar que hacer pisos protegidos ya no es tan rentable. ¿Las razones? Son dos. Una, la Ley de Ordenación de la Edificación aprobada por el Ministerio de Vivienda de 2006 y el posterior real decreto 1.317/2007 que también fija las calidades de estos inmuebles. Tras ellas, los constructores están obligados a levantar casas protegidas con placas solares y paredes que aíslen a sus habitantes del ruido, entre otros elementos. El resultado, alerta el documento, es un «importantísimo encarecimiento» en los costes de construcción, ya que ahora deben incorporar mejoras que antes no eran necesarias. Y esto, sostiene el sector, no se cubre con el incremento de precios que se produce de forma automática cada 1 de octubre para incorporar el IPC al coste de cada casa. «Hay un evidente desfase», recalcan las empresas.
La patronal de la construcción recurre a las matemáticas para demostrar que lo que explica es «una realidad». El hecho de levantar edificio de mayor calidad les supone un sobrecoste medio «de entre 8.838 y 9.878 euros por piso», según se incluyan o no los honorarios de los arquitectos y la contratación de seguros. Dicho de otra forma, ahora les cuesta entre un 7,32 y un 8,23% más por casa. El porcentaje coincide, a grandes rasgos, con la subida prevista por el Gobierno Vasco. Se da la circunstancia de que la ley y el posterior decreto que han disparado la alarma de las promotoras fueron aprobados en 2006 y 2007, aunque parece evidente que es ahora cuando el sector nota sus efectos de forma directa. No en vano, las estadísticas constatan un cambio de ciclo inmobiliario en la vivienda libre. Caen las ventas, los inmuebles se deprecian y los ciudadanos piden menos dinero a las entidades financieras para hipotecarse.
Fuentes del Departamento de Vivienda confirmaron a DV que el «ajuste» de precios previsto tendrá un doble objetivo. De un lado, la institución intentará que el sector «no se desanime y vea que sigue siendo interesante construir VPO. No queremos bajar el ritmo de adjudicación ni de sorteos». Al mismo tiempo, los pisos que subirán esta primavera serán los de tamaño mediano y pequeño -los que rondan los 75, 60 y 45 metros, que sufrirán incrementos del 2,5 al 5%-. La razón es que «las familias ya no tienen tantos hijos y hay que garantizar que podremos sortear casas con esas superficies».