Beatriz Martínez de Murguía cuenta este caso: «Vivir en el Centro, en la calle Reina Regente concretamente, se ha convertido en una pesadilla. Además de los siete años de obras para reformar el Victoria Eugenia (quizá necesarias), transformaron la calle en un embudo para la entrada a los dos parkings (de Oquendo y Boulevard) con el consiguiente colapso de los autobuses que vienen de Gros y se estacionan en La Brecha. Hace unos meses asfaltaron la carretera que va de la calle Oquendo al puente del Kursaal para levantarla poco después. Ahora han destruido el precioso jardín que había frente a la calle y, según parece, amplían la entrada a los parkings, lo que promete más coches, más colas, más bocinas y atascos. Además, no hay fiesta, comparsa, tambor, maratón o carrera ciclista que no pase por esta calle; sin olvidar los botellones y los conciertos en la Zurriola, cuando los hay, que resuenan hasta la una o las dos de la madrugada. Ahora mismo mientras escribo, hoy sábado, tiembla mi casa mientras las excavadoras atruenan desde las ocho menos cuarto de la mañana. Ayer le reclamé al señor Elorza, intenté decirle si él podría vivir así en su casa y nos espetó, de muy malos modos, que si no nos gustaba nos fuésemos a vivir a un pueblo. Lamentable como alcalde, lamentable como persona».
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