SAN SEBASTIÁN.DV. El coordinador general de Ezker Batua, Javier Madrazo, logró ayer el respaldo mayoritario del Consejo Político de esta formación y salió airoso de esta delicada situación interna, precisamente, gracias en parte al apoyo de algunos de sus históricos rivales -los comunistas del EPK- que siempre han censurado sus alianzas «con la derecha nacionalista». La reunión se desarrolló en Bilbao en un buen tono, con frecuentes llamamientos a la unidad interna y a la búsqueda de consensos.
El Consejo Político se decantó por 52 votos frente a 28 y dos abstenciones en contra de la propuesta planteada por los sectores críticos para aplazar la reunión del máximo órgano entre congresos. Las pretensiones de esta corriente crítica pasaban por disponer de mayor tiempo para consensuar los documentos políticos y organizativos internos que serán trasladados a la militancia de esta formación para su debate y presentación de enmiendas en la VII asamblea general ordinaria convocada los próximos 31 de mayo y 1 de junio. En un principio, las aspiraciones de este sector eran más ambiciosas, pero se han ido rebajando ante la falta de apoyos internos.
Los resultados de las últimas elecciones generales, en las que EB perdió hasta 50.000 votos, han hecho aflorar un palpable descontento en una parte de los cuadros y militantes de esta formación con la línea desarrollada hasta el momento por Madrazo. Entre las razones de ese malestar figuran la ausencia de un mayor debate por parte de la dirección, la falta de una mayor democracia interna y, por parte de un sector de estos críticos, la confusión reinante respecto a la política de alianzas y una excesiva subordinación a la estrategia de Ibarretxe y del PNV.
En concreto, seis cargos de EB -entre otros el parlamentario Oskar Matute, la concejala donostiarra Duñike Agirrezabalaga y varios miembros de la Presidencia de Euskadi- han pedido en un escrito público «una profunda y sincera autocrítica» después del último retroceso electoral así como un debate a fondo, incluso, sobre la continuidad o no de EB en el tripartito con PNV y EA.
Madrazo ha conseguido neutralizar la discusión y que este descontento no pase a mayores ya que, en particular, los críticos abogaban por la constitución de una gestora o de una comisión plural que garantizase la celebración de una asamblea general con garantías de respeto a la pluralidad. En un principio, el sector descontento cuestionaba la continuidad de Madrazo como coordinador general si bien no discutía su papel de consejero de Vivienda y Asuntos Sociales.
La asamblea deberá elegir unos nuevos órganos de dirección así como debatir sobre la futura estrategia y aprobar un documento político. Las normas de funcionamiento de la asamblea -definidas ayer- se convierten en una pieza clave de un debate en el que es esencial el censo de afiliados que sirve para elegir a los representantes en la misma. Los críticos censuran, por ejemplo, una excesiva presencia de los representantes de Bilbao y Vitoria.
Sin embargo, el factor más novedoso es el respaldo a Madrazo del Partido Comunista de Euskadi (EPK) que cuenta con un 20% de representantes en el Consejo Político y que han mantenido un histórico enfrentamiento con Madrazo por sus pactos con el PNV y EA. El realineamiento comenzó a percibirse en la reunión de la Presidencia la pasada semana.
En medios de EB se interpretan los nuevos apoyos a Madrazo como reflejo de la situación cambiante que atraviesa Izquierda Unida en el conjunto de España, tras la crisis abierta por las generales. Madrazo ha sido siempre un aliado de Gaspar Llamazares, pero en esta ocasión la previsible incorporación de un histórico del PCE como Ángel Pérez a la dirección provisional que prepara la asamblea general de IU, que incluso se perfila como futuro coordinador general, parece cambiar la relación de fuerzas y provocar un nuevo sistema de alianzas.