El PP espera recuperarse del golpe recibido tras la derrota electoral y confía en que Mariano Rajoy le devuelva la ilusión en el debate de investidura. Los populares conceden enorme trascendencia a la cita de hoy en el Congreso para que su jefe de filas restañe la unidad interna con un discurso brillante y un triunfo en el cara a cara parlamentario con José Luis Rodríguez Zapatero. «Primero tiene que hablar para el grupo parlamentario, después, para el partido y, en tercer lugar, para todos los españoles». Así resume un destacado dirigente de la cúpula del PP las expectativas que ha despertado la jornada desde el punto de vista interno.
Si Rajoy logra trasladar un nuevo empuje a su grupo parlamentario habrá superado buena parte de la crisis abierta tras el fracaso del 9 de marzo, que se agravó con los nombramientos posteriores y su polémica intervención ante la Junta Directiva Nacional. Muchos diputados, aunque descontentos con las decisiones tomadas por su presidente, decidieron conceder al nuevo equipo un margen de confianza para que demuestre su capacidad en los debates. La investidura es la ocasión propicia para que el líder pueda recuperar el terreno perdido.
Sin embargo, el presidente del PP no ha debatido con el equipo dirigente ni en los órganos de dirección la estrategia a seguir ante la investidura del candidato socialista, no convocó el comité de dirección ni celebró maitines ayer. Recabó documentos e informes de sus colaboradores y, una vez más, será él mismo quien elabore el discurso. Su propósito es trasladar a la Cámara los ejes de la política de oposición que se propone ejercer en esta legislatura y que estarán apoyados en el programa electoral con el que concurrió a las elecciones.
La economía será protagonista de su labor política, que se verá completada por asuntos que -como acostumbra a señalar- son los que «le preocupan a la gente». Además de presentar alternativas para solucionar los problemas que afrontan las economías familiares -como los precios, el pago de las hipotecas, la vivienda-, aportará propuestas para mejorar la administración de Justicia, la seguridad ciudadana, paliar la sequía, garantizar las pensiones, etcétera.
El líder del PP quiere plantear una oposición «constructiva pero exigente», por lo que insistirá en la necesidad de abordar cuatro pactos de Estado con el Gobierno, eso sí, sin darle carta blanca a Rodríguez Zapatero. La desconfianza marca todavía las relaciones del PP con el PSOE. Rajoy está convencido de que el jefe del Ejecutivo le engañó y cree que puede volver a hacerlo. Por lo tanto, exigirá hechos y no palabras o buenas intenciones.