Yon nos hace llegar el siguiente escrito a la redacción: «¿Qué pasa con estas fieras y los poseedores de estos animales que van con ellos en actitud chulesca, sin cumplir la normativa de los A.P.P. (Animales Potencialmente Peligrosos), es decir, sin bozal y muchos de ellos sueltos?
Al principio, cuando salió dicha ley, sí que se pusieron algunas multas, pero ya ni entonces vi ningún perro de éstos con bozal puesto, ni uno sólo. Ahora se ve que no ponen ninguna multa, ya que esta gentuza los lleva hasta sueltos de dos en dos (playa, plaza de Urdanibia, Artia, etc.) con los peligros que ello conlleva para niños y otros perros... De las seis razas consideradas peligrosas, se han puesto de moda las peores: Pitbull, Stanford y Bull Terrier. No sé si será una moda pasajera, pero si no se ataja pronto el problema, tendrá consecuencias muy graves.
La cuestión es que se ponen pocas multas, cosa increíble dado que sus importes serían muy beneficiosos para las arcas del Ayuntamiento, pero más que nada porque confiaríamos algo más en nuestras autoridades, que no sólo ponen multas de tráfico. ¡A lo mejor no saben distinguir un Rotweiler de un caniche y por eso no hacen nada!
No es broma, vuelvo a preguntar por qué van casi todos sueltos y ninguno con bozal. ¿Es que nuestros agentes no tienen hijos o perros para involucrarse más en el tema? ¿Dónde está la seguridad ciudadana? Cada vez que veo uno suelto, se me ponen de corbata llevando a mi perro atado, teniendo que llevar varias medidas de seguridad por si al tiburón con patas se le cruzan los cables. Tengo claro que ninguno de esos se va a cargar a mi perro, antes irán ellos...
Si esos perros son un arma sin control, ¿podré sacar mi escopeta de caza a la calle, al igual que ellos, para proteger a mi chucho? Señora Maite Cruzado, menos palabrería y más hechos. La ley no la cumple ni Dios. Actúe y ponga todas las medidas a su alcance de verdad. Los dos Pitbulls/Stanford que suele haber por las tardes en la plaza de Urdanibia siguen allí inmunes, pese a haber llamado dos veces a los municipales. ¿Para qué sirve la ley?».