ELGOIBAR. DV. El VI Akordeoi Topaketa fue una auténtica fiesta que llenó de música y alegría las calles de Elgoibar a lo largo de la mañana del pasado domingo. Más de trescientos jóvenes estudiantes de acordeón procedentes de treinta y una escuelas de música de Gipuzkoa, Bizkaia y Nafarroa reivindicaron la pujanza de un instrumento que demostró ser válido también en expresiones musicales diferentes a las del folklore tradicional.
Los participantes en esta celebración se reunieron en el polideportivo Olaizaga minutos antes de las 9 de la mañana para participar en el ensayo general del concierto que iban a ofrecer a las 13.00 en ese mismo escenario. Para llegar a esa hora, algunos se tuvieron que pegar un gran madrugón, como los participantes de Nafarroa que se levantaron a las 6.00 para poder estar en Elgoibar a primera hora de la mañana, pero visto el éxito de la fiesta, no cabe duda de que el esfuerzo mereció la pena.
Tras el ensayo, más de 200 acordeonistas, acompañados de trikitilaris y panderetistas, se repartieron en cinco grupos para recorrer en pasacalle los diferentes rincones de la localidad a los ritmos de piezas como Atiarno, Biribilketa o Lesakako Ihauteriak. Todos ellos se concentraron en la plaza de los Fueros a las 12.00 y, tras interpretar conjuntamente un par de piezas, se encaminaron hacia el polideportivo Olaizaga, donde les llegaba la hora de la verdad, con un concierto que iba a reunir a más de 800 personas en el escenario, entre acordeonistas, cantantes, dantzaris y músicos (dulzainas, órgano, xilomarimba, txistularis...
Durante la hora que duró el espectáculo, el público, que abarrotó el polideportivo Olaizaga, escuchó las piezas interpretadas por 338 acordeonistas y otros tantos jóvenes cantantes y músicos, pero también disfrutó con la participación de los gaiteros de Elgoibar en la pieza Beti Elgoibar, el baile de los gigantes en Erraldoien Balsa, las voces de dos alumnas de la escuela de música Inazio Bereziartua en Lurra, el vigor de los dantzaris de Haritz en Ezpata joko nagusia, o la gracia de las chicas que bailaron el popular YMCA acompañadas por los entusiastas chicas y chicos del coro.
Maite Janeiro, profesora de acordeón de la escuela de música Inazio Bereziartua, fue la encargada de dirigir varias piezas y a duras penas podía ocultar su emoción a la hora de hacer el balance de lo que se había vivido en el polideportivo Olaizaga. «Ha salido todo perfecto. La escuela de música y todos los que han participado en el festival han trabajado muy bien. Han venido con las piezas muy bien preparadas y creo que el concierto ha sido sensacional».