ANTZUOLA. DV. Fotografía y madera. Sobre estos dos ejes giran las tres exposiciones colectivas que hasta el día 18 acogen los espacios expositivos de la Escuela de Artes y Oficios de Gasteiz. En dos de ellas son alumnos de los talleres de madera los que muestran sus pericias artísticas, pero entre el predominio de esta disciplina destaca la muestra de fotografía Yonosoyyo, que llega de la mano de los artistas invitados Analidia y Josean, un trabajo con el que participaron en el certamen de fotografía Periscopio 2006 consiguiendo el segundo premio a la mejor exposición.
Y es que, Yonosoyyo no se acabó con Periscopio, sino que el proyecto sigue ampliándose desde entonces. Precisamente, 4 de las 11 instantáneas que componen la muestra que ahora acoge el centro son nuevas y sus creadores tienen previsto aumentar la obra hasta alcanzar la treintena de imágenes. Su título habla por sí solo. Con Yonosoyyo, el dúo pretende explorar la galería de máscaras y personajes que asumimos para presentarnos ante los demás, así como los conflictos entre la persona que realmente somos y la careta que mostramos. Para ello, la relación con los modelos fotografiados fue fundamental. Con una técnica digital, pero con una concepción pura y dura de la fotografía y una iluminación sencilla, Analidia y Josean retratan a una serie de personajes que lejos de mostrarse como tal, ocultan su verdadera identidad sacando a relucir sus miedos y deseos. El poder del otro se deja sentir con la presencia de antifaces en sus rostros o la superposición en los mismos de caras de personajes animados.
Pero esa mirada a la construcción de la propia imagen y esa falta de autenticidad no se extiende al resto de las exposiciones, que además cambian de registro totalmente. ¿Progresiones? y Madera de mujer son dos muestras colectivas que hombres y féminas del taller de arte-madera de la escuela han realizado por separado.
Piezas de relieve bajo y esculturas talladas en madera dan vida a ¿Progresiones?. En ella han participado 7 varones que pretenden dejar constancia del antes y después que ha marcado su paso por la escuela en la manera de trabajar la talla de madera. Sin maquinas ni automatismos, JCFP ofrece gran variedad temática en sus piezas, también latente en la exposición de las mujeres. Así, el espectador se situará ante originales obras que difícilmente podrá descifrar y ante otras más reconocibles para el ojo humano como la figura de una paloma o la réplica en madera de una pintura de Arteta. Que la progresión se vea o no en el recorrido expositivo es algo que tendrán que decidir los asistentes.
Las féminas, sin embargo, van más allá y además de mostrar sus obras, completan el espacio expositivo con intervenciones en las paredes y con un grato atrezzo, en el que se pueden ver zurcidos, puntos de cruz, así como diferentes elementos que han utilizado durante el proceso de creación. Y es que, con esta exposición, el colectivo de mujeres, minoritario, pretende dejar constancia de que ellas también pueden dedicarse a una profesión en la que inicialmente solo trabajaban hombres, dejando claro que a la hora de manejar la gubia y la sierra, el género no importa.