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RSS | ed. impresa | Regístrate | 5 diciembre 2008

Sociedad

AL DÍA
El último vuelo de Kepa

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san sebastián. DV. Los compañeros y amigos del donostiarra Kepa Sanzberro todavía no se explican lo que pudo ocurrirle al «experimentado» piloto de ala delta. «Las condiciones de vuelo eran buenas y nadie como él conocía el monte Arangoiti», muy cerca de Lumbier. Por causas que se desconocen, Sanzberro, de 51 años, perdió el control del aparato y se precipitó junto con un compañero de vuelo que iba de 'paquete'. El piloto donostiarra falleció en el acto y su acompañante, vecino de Sangüesa, resultó herido.
La Guardia Civil investiga las causas del «extraño accidente» y dispone de una pista extra. Sanzberro acostumbraba a grabar en vídeo sus salidas en ala delta y las imágenes del vuelo y posterior caída quedaron grabadas gracias a la cámara incorporada en el aparato. «Al final se conocerá qué ocurrió realmente porque la cámara hará las veces de 'caja negra'», explica Iñaki Galarraga, presidente de la Federación Guipuzcoana de Deportes Aéreos.
Sanzberro pertenecía al club de deportes aéreos Haizea de San Sebastián. La afición por el ala delta le llevaba cada fin de semana al monte Arangoiti, una de las mejores «zonas de vuelo de ala delta de Europa». Al final, «terminó por comprarse un piso en Yesa».
El último fin de semana de vuelo de Kepa reunía las «condiciones ideales» para la práctica de este deporte, que se sirve de un ala en forma triangular de cinco metros. El día era perfecto. «No había ningún peligro».
El pamplonés Emilio Calvo, de 56 años, formó parte del grupo que el domingo acompañó a Kepa en su último vuelo. «Quedamos como siempre a las doce del mediodía en el restaurante Hirubide, de Lumbier. De ahí nos repartimos en coches para subir a Arangoiti», cuenta el componente de un grupo de ocho vizcaínos, guipuzcoanos y navarros.
Todos se disponían a volar en ala delta monoplaza, menos Sanzberro, que montó un biplaza para enseñar la modalidad a José Miguel Piñedo, vecino de Sangüesa. «Kepa no era instructor pero se dedicaba a mostrar el deporte a la gente, de forma desinteresada», recuerda un aficionado.
Eran las 14.30 horas de la tarde. Los problemas empezaron nada más despegar. «No sé lo que pudo pasar. Comenzó con unos vaivenes a derecha e izquierda, como si no controlase la vela. Luego fue a peor, con unos zig-zags muy bruscos hasta que le perdimos la vista», recuerda Calvo que, junto al resto del grupo, miraba con angustia las maniobras de Kepa.
«Era su pasión»
Un compañero en el aire ubicó la caída del aparato, en una ladera 300 metros abajo de la zona de despegue, a 1.300 metros de altura. En seguida, el grupo llamó al 112. «Cuando llegué al lugar del accidente me encontré con todo. Kepa muerto y su compañero herido», narra Emilio Calvo.
El pamplonés no entiende lo que pudo suceder. «Su pasión era el vuelo. Era un piloto experimentado y seguro. Una persona que lleva un biplaza sabe muy bien lo que lleva entre manos», recuerda.
Sanzberro, con familia en Etxalar, vivía con su hermano en la calle Virgen del Coro de la Parte Vieja de Donostia. Era soltero y trabajaba en Ulía Obras. El funeral en su memoria será hoy a las 19.30 horas, en la Iglesia de Santa María de la Parte Vieja.
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