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RSS | ed. impresa | Regístrate | 18 julio 2008

Sociedad

AL DÍA
Tecnología para romper barreras
08.04.08 -
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san sebastián. DV. Acababa de arrancar la década de los 90 cuando a Joaquín Romero, un barcelonés de 22 años que estudiaba el último curso de Arquitectura Técnica, los médicos le detectaron una enfermedad incurable, progresiva y degenerativa: esclerosis múltiple. Este joven no sabía ni siquiera que existía la enfermedad que iba a ser la compañera de su vida.
A Joaquín le gustaba el fútbol. Jugaba de defensa. Era rápido en correr por la banda y fuerte con las piernas, que ahora precisan de una silla de ruedas. Poco a poco, perdió la fuerza: una muleta, dos muletas y la silla de ruedas. En cambio, no perdió la ilusión y fortaleció su voluntad de luchar contra la adversidad y su deseo de ayudar a quienes pudieran encontrarse en una situación parecida.
Así se fundó en 2002 la empresa B&J Adaptaciones. El nombre tiene su explicación: B&J son las iniciales de Borja y Joaquín. Este último es aquel joven que no se conformó con la adversidad. Borja es su hermano, diez años menor, que puso sus conocimientos de Ingeniero Técnico de Telecomunicaciones al servicio de la causa.
Borja visitó ayer San Sebastián para participar en un seminario, que continúa hoy, en el que cerca de 80 profesionales sanitarios (terapeutas, trabajadores sociales, logopedas...) y de otros ámbitos, como ingenieros, han conocido nuevos recursos que facilitan la vida de las personas con discapacidad y las personas mayores.
El donostiarra Jabi Odriozola, ingeniero de 32 años y fundador de la empresa Osoa, es el impulsor de este curso. Osoa y B&J trabajan de la mano y cuentan con una red de colaboradores que abarcan distintas disciplinas, desde ingenieros informáticos, industriales o de telecomunicaciones hasta profesionales de la salud o empresas de construcción.
Osoa, que tiene su sede en Donostia, es el fruto de un encuentro: el de Odriozola con una persona que forma parte del Movimiento de Vida Independiente, una iniciativa ciudadana que lucha por la autonomía de las personas con discapacidad. «Me enseñó que el problema no está en la persona con discapacidad, eso no se puede cambiar, sino en un entorno que no es respetuoso con la diversidad humana. Pero lo más grave es que no nos damos cuenta de que ese diseño del entorno o de un producto viola derechos humanos y civiles fundamentales y que, en el mejor de los casos, condena a millones de seres humanos a una vida empobrecida muy por debajo de sus posibilidades reales. En otros, se les aparta, excluye y se les considera una carga social», asegura. Para evitarlo, estas dos empresas se han volcado en el diseño, fabricación y distribución de tecnología de apoyo y de control de entorno que faciliten las actividades de la vida diaria de los discapacitados.
Control desde la silla
Uno de los ámbitos principales de actuación es el hogar. «Se trata de que de forma accesible, cómoda y segura se puedan controlar, por ejemplo, las luces, las persianas, la televisión...», explican. Una especie de mando acoplado a la silla de ruedas puede facilitar, por ejemplo, situaciones como responder al interfono.
Las estructuras de las casas no son, en ocasiones, las más idóneas. Conseguir que baños de dimensiones reducidas sean accesibles para sillas de ruedas con unos mínimos de confort es uno de los retos técnicos a los que se está enfrentando Osoa, que está desarrollando una patente junto a otra empresa para adaptar baños. «Se solicitan mucho las soluciones técnicas que permitan a una persona asearse con autonomía y dignidad», cuenta Laura Etxaniz, responsable de Comunicación Aumentativa y Alternativa de Osoa, donde también diseñan productos que permiten que una persona en silla de ruedas pueda salir a la terraza o cocinar. «Por ejemplo, eliminamos la cosca inferior de las puertas de balcón. Ensamblamos unas piezas, colocamos una rejilla exterior... Buscamos soluciones integrales», explica Odriozola. También juegan con la altura de las encimeras y los muebles para adaptar una cocina o ponen en marcha mandos de radiofrecuencia para que una persona en silla de ruedas pueda llamar al ascensor. Unas soluciones que rompen barreras.

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