SAN SEBASTIÁN. DV. La Capitanía Marítima de Pasajes prohibió ayer, «por razones de seguridad», acceder a la zona de Jaizkibel donde se encuentran los restos del buque Maro, que encalló la noche del 6 de marzo cuando se dirigía en lastre desde Bayona al puerto guipuzcoano. La autoridad marítima resolvió también limitar «un resguardo mínimo de 100 metros». La Subdelegación del Gobierno explicó en una nota que se prohíbe la navegación y las actividades subacuáticas en las inmediaciones, así como la entrada en el interior del barco a toda aquella persona no autorizada.
De esta forma se quiere evitar que se repitan imágenes como las publicadas en días pasados, en las que se podía ver a particulares recuperando de los restos del mercante objetos, como cables y piezas de metal, susceptibles de una posterior venta.
La Subdelegación explicó que esta prohibición se debe a la resolución presentada por el Capitán Marítimo. En ella, el organismo competente estima que tanto los restos del Maro que se encuentran en la superficie como los que permanecen sumergidos, se hallan «en una zona de fuertes corrientes y resacas, donde las olas baten constantemente pudiendo provocar el desplazamiento de las estructuras».
Evitar tragedias
En los días inmediatamente posterior al naufragio Salvamento Marítimo ya advirtió a las personas que pretendían acercarse al pecio que «se cuiden mucho de intentar subir al barco. Es muy peligroso y puede ocurrir una desgracia. En las islas Canarias, hace algún tiempo, en unas circunstancias muy similares, fallecieron dos personas cuando pretendían entrar en un buque que también naufragó».
Mientras tanto, y si las condiciones meteorológicas lo permiten -ayer se torció y parece que el mal tiempo durará los próximos días-, continúan las labores de retirada y limpieza de los elementos contaminantes del buque. Asimismo, técnicos británicos están analizando la forma más idónea de desguazarlo.