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RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 14 febrero 2012

Cultura

ANDONI SÁENZ DE BURUAGA PROFESOR DE PREHISTORIA DE LA UPV-EHU
«El patrimonio se debe estudiar en el lugar en el que se encuentra»
07.04.08 -

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«El patrimonio se debe estudiar en el lugar en el que se encuentra»
Andoni Sáenz de Buruaga.
- ¿Qué fue lo que despertó su interés por el Tiris?
- Completé la mayor parte de mi formación científica en Francia, y en aquel período ya me llamaron poderosamente la atención una serie de utensilios que sólo tenían plasmación en el Sáhara, y que para el momento en que se habían hecho denotaban un avance técnico y un dominio extraordinario sobre la materia. Me intrigó muchísimo, porque veía las piedras pero no el contexto, y las respuestas no sólo pueden buscarse en lo que tienes en depósito. A mediados de los 90, los intentos que hice por trabajar el tema desde Argelia o desde Mauritania no cuajaron, y la idea quedó aplazada hasta que en 2004, de manera casual y a través de una serie de coincidencias, surgió la posibilidad de trabajar en el Sáhara Occidental.
- En pleno siglo XXI, tiene que ser un lujo para un arqueólogo enc0ntrar un espacio de trabajo prácticamente inexplorado.
- Las condiciones de trabajo son muy duras, muy complicadas, pero reconozco con toda franqueza que soy un privilegiado. Poner en marcha un proyecto que no esté condicionado por acciones previas, plantearlo de una forma genuina para un territorio que está justamente pisado y establecer un plan teórico para abordar el pasado de una forma original, combinando la arqueología con el conocimiento del medio ambiente, la etnografía, la sociología o incluso la cartografía, es realmente un auténtico privilegio.
- ¿Por donde se empieza a trabajar, y a trabajar con pocos medios, en un espacio en el que cabrían con toda comodidad quince territorios como Gipuzkoa?
- Yo soy de los que piensa que el conocimiento tiene un camino, que hay que ir de lo particular a lo general, y que para trabajar en una región tan amplia no se puede empezar a dar palos de ciego. Dentro de mi lógica, había pensado en empezar por el Sur, a 1.200 kilómetros de Tinduf, y seguir hacia el Norte, pero hay una organización administrativo-militar que condiciona, y al final, para evitar recelos, en lugar de potenciar una zona decidimos trabajar en las tres zonas militares del Tiris liberado por el Polisario. Eso ha difuminado un poco el trabajo, pero como contrapartida ha aportado una visión mucho más realista y más integral.
- ¿Y por dónde se empieza buscar?
- Por los lugares en los que hay pistas que permiten pensar en que, en su día, la subsistencia fue posible. Por los lagos fósiles, que nos dicen que allí hubo agua; por las zonas montañosas que proporcionaban abrigo... Nos guiamos en gran medida por el sentido común, buscando los mecanismos que posibilitaron en el pasado la subsistencia de grupos humanos. Una vez hecho eso, ideamos un programa para trabajar de forma intensiva dentro de esas zonas. Visto el número tan importante de yacimientos que estamos encontrando la realidad nos está dando la razón.
- ¿El éxito de una iniciativa de estas características se mide por el número de hallazgos?
- A veces esa es la forma en la que vendemos los productos de la arqueología, pero a mi no me gusta leerlo en términos cuantitativos. Desde una perspectiva científica, la aportación más importante ha sido poner en valor la riqueza de una zona y la potencialidad que tendrá en el futuro, cuando seamos capaces de profundizar en las cosas que estamos desvelando y que ya están marcando una serie de líneas de investigación.
- ¿Cuál es su especialidad?
- Soy de los antiguos, paleolitista...
- ¿Y no le pueden las ganas de centrarse y profundizar en los hallazgos directamente relacionados con el campo que más le interesa en lugar de seguir buscando a lo largo y ancho del desierto?
- Por supuesto. Imagina lo que me pasa por la cabeza cuando encuentro instrumentos y herramientas de hace 500.000 o 600.000 años... Me encantaría cambiar de orientación y trabajar en profundidad en esos lugares, pero mi objetivo ahora no se debe ceñir a mis deseos personales de científico, sino que debe supeditarse a la transmisión de información a la sociedad saharaui. Ese otro momento podrá llegar más adelante. Si llega, seré muy afortunado. S no llega también lo seré, porque bastante fortuna habrá sido haberlo encontrado. Pero eso nos pasa a todos, no sólo a mí, y todos tenemos claro que ahora son otras las prioridades. Dentro de la apuesta de cooperación que hemos hecho, ¿qué sentido tendría todo esto si al final no fuéramos capaces de transmitir a los saharauis la idea de seguir la labor, de conocer y cuidar su patrimonio? Tendríamos que llegar a la conclusión de que hemos ido con una mentalidad menos occidental que lo habitual, pero al final los resultados han sido absolutamente occidentalistas.
- El expolio del patrimonio ajeno es bastante occidentalista, pero ustedes prefieren dejar allí las piezas que encuentran.
- Creo que el patrimonio se debe estudiar en el sitio en el que se encuentra. Nosotros, en esta fase, localizamos los sitios, los describimos y los documentamos, cogemos algunas muestras y las depositamos en un cuartito que nos han prestado en la base militar de Agüanit. Por supuesto, entregamos un informe en todos los sitios por los que pasamos, para que vean qué estamos haciendo. Aquí sólo traemos algunos elementos que requieren análisis muy específicos
- De momento, el de Agüenit no pasa de ser un mero almacén.
- Lo ideal sería poder disponer en Agüenit de un pequeñísimo depósito en el que se pudiera hacer un trabajo mínimo de lectura e interpretación, que permitiera trabajar también la faceta educativa y formativa con los sahararuis, inculcarles la idea de que el patrimonio tiene también sentido en el presente... Ese sería el auténtico sueño de este proyecto, lo que verdaderamente le daría sentido. Bastaría con algo muy elemental, muy barato, pero no tenemos medios.
- ¿Con más recursos, podrían obtener mejores resultados?
- En el tema que acabamos de mencionar, sin duda, pero creo que la forma en que estamos trabajando es correcta a nivel de equipo. Quizá deberíamos intensificar más las campañas, no en el sentido de hacerlas más largas, porque trabajar en el desierto es atroz -sobre todo en esta fase de reconocimiento del terreno, que es muy dura-, sino de hacer más de una campaña al año. Creo que estamos en la buena dirección.
- En una dirección que le hará volver al Tiris en otoño.
- Sí. Hemos pasado por momentos extremos en los que sólo hemos mantenido el proyecto porque les habíamos dado la palabra a los saharauis, pero con la ayuda del Gobierno Vasco las cosas han empezado a cambiar estos dos últimos años. Así, este año habrá dos campañas, pero la de otoño será muy distinta: iremos sólo un par de personas a hacer una encuesta entre los beduinos que siguen recorriendo el desierto.
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