LUGO. El municipio lucense de A Fonsagrada se convirtió ayer en el primero de España en proceder al denominado apagón analógico de las transmisiones de televisión, adelantándose así en un par de años al plazo previsto para la implantación en todo el Estado de la Televisión Digital Terrestre (TDT). En un ambiente festivo, el simbólico acto del apagón se celebró con actuaciones musicales en esta zona montañosa lucense en la que medio centenar de técnicos participaron en la tarea de digitalizar los centros de transmisión del municipio, de 450 kilómetros cuadrados, que cuenta con unos doscientos núcleos de población dispersos.
Al acto asistieron las máximas autoriades gallegas así como el secretario de Estado en funciones de Telecomunicaciones, Francisco Ros, y el humorista Antonio Fraguas, Forges, originario de esa localidad.
«El apagón analógico y la erupción de la televisión digital en el municipio de A Fonsagrada constituye un acontecimiento que solo puede ser calificado de histórico», comentó el presidente de la Xunta Emilio Pérez Touriño, paar quien ese municipio «padeció un aislamiento secular fruto de la desidia de muchos gobiernos, por lo que nunca recibió la televisión del siglo XX en condiciones aceptables».
Los 4.800 habitantes de A Fonsagrada despidieron la televisión analógica, que recibieron por primera vez el 9 de febrero de 1961. El municipio fue seleccionado como un plan piloto de transición a la tecnología digital por iniciativa de la Secretaría general de Comunicación de la Xunta. La conversión analógica en digital se llevó a cabo en cuatro fases, la primera e las cuales concluyó en octubre pasado, y ha permitido en su conjunto ampliar la oferta a más de veinte canales y mejorar notablemente la calidad de imagen y sonido, en ese municipio en el que sólo se captaban los dos canales de TVE y el de la autonómica TVG, aunque, en algunas zonas con dificultades.
Uno de los habitantes de A Fonsagrada, Amador, que acudió al acontecimiento, celebró esta nueva tecnología que le permitiría ayer tarde quedarse en su domicilio a ver el partido de fútbol sin necesidad de tener que desplazarse, como era habitual hasta ahora, por lo que exclamó: «¡Qué buen invento!» . EFE