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RSS | ed. impresa | Regístrate | 22 noviembre 2008

San Sebastián

SAN SEBASTIÁN
«La vuelta al mundo en 80 días»

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PASADO Y PRESENTE JAVIER SADA
Tal día como el de hoy de hace cincuenta años se celebraba el Domingo de Resurrección. Un Domingo que se esperaba con interés porque suponía el final de una etapa de gran austeridad en la que los bailes, los cines e incluso la música habían estado vetadas. En las emisoras de radio ésta última se limitaba a la llamada música clásica y hasta reírse en público o exteriorizar determinadas alegrías podía ser motivo para ser llamado al orden por comportamiento incorrecto.
En unos días de gran dedicación al deporte, actividad no excluida del todo de las diversiones populares, los aficionados tuvieron ocasión de polemizar sobre cómo la Real Sociedad había dominado al Valladolid en el Zorrilla teniéndole en jaque durante todo el partido aunque, en el último minuto, un inesperado gol vallisoletano hizo que el encuentro terminara en un 2 - 1 a favor de los locales, colocando a nuestro equipo en el noveno lugar de la general, encabezada por el Real Madrid.
Aquel día 6 de abril de 1958 había amenaza de guerra en Cuba si Batista no abandonaba el poder, en Madrid había fallecido S.A.R. el infante don Fernando de Baviera y Borbón y después de muchos días de continuada lluvia el tiempo experimentaría una notable mejoría con aumento de la temperatura.
Se anunciaba que al día siguiente se inauguraría en el número 4 de la calle Andía el establecimiento de alta sastrería, impermeables y prendas de fantasía, conocido como Huracán y la eibarresa scooter Lambretta, frente a 25.000 espectadores, conquistaba en Burgos el record mundial de resistencia al circular seiscientos metros llevando veinticinco personas, con un peso total de 1.564 kilos.
Pero lo que de verdad movilizaba a grandes sectores de personas eran los estrenos cinematográficos. Se trataba de unos años en los que ir al cine era todo un ritual perfectamente asimilado en los planes de muchas familias, matrimonios, parejas, cuadrillas... cuando llegaba el fin de semana. Se iba al cine porque se daba por hecho que era lo que en líneas generales debía hacerse un fin de semana -quizá lo único que se podía hacer-, y mucho más si se trataba del fin de semana correspondiente al Domingo de Resurrección, fecha en la que se inauguraba la temporada con los títulos más esperados desde bastantes meses atrás. No existiendo todavía el sábado ingles, los matrimonios iban el sábado por la noche después de cenar en casa, que no estaban los bolsillos para hacerlo fuera de ella. Las parejitas lo hacían acudiendo a la segunda sesión del domingo y las cuadrillas de amigos lo harían a la primera. El resultado eran grandes colas frente a las taquillas y situaciones en las que se acudía incluso a las primeras filas, de donde se salía con tortícolis, o a las localidades que entre columnas y techos bajos, apenas se divisaba un fragmento de la pantalla.
Don T. Goñi de Ayala, crítico de cine de EL DIARIO VASCO, necesitó casi una página a ocho columnas y letra pequeñísima para tratar los siete estrenos previstos para ese día en nuestra ciudad, aunque uno de ellos era el que causaba gran expectación: La vuelta al mundo en 80 días, interpretada por Cantinflas.
La película, producida por Michael Todd, llegaba al Teatro Príncipe precedida de la gran novedad que para los donostiarras suponía el conocer la pantalla gigante. Tal era la magnitud del espectáculo, se publicó, «que ha sido preciso suprimir las primeras filas del patio de butacas y algunas laterales de las filas siguientes». Ya lo había dicho Todd: «¿Queremos salvar al cine?, pues hagamos bellos álbumnes de imágenes que proporcionen al espectador lo único que busca: entretenimiento».
Proyectada en versión original «para no desvirtuar los diálogos ni su vocalización, con títulos en la lengua de Cervantes», tuvo que competir con otros seis títulos no menos sugestivos: El Kursaal estrenaba Las noches de Gabiria, de Federico Fellini, y el Salón Miramar ni más ni menos que La Violetera, una historia de amor urdida por Jesús María Arozamena teniendo a Sarita Montiel como protagonista.
Otro clásico como Saeta del Ruiseñor, con Joselito, se estrenó esa misma jornada en el Pequeño Casino y el Principal programó La última vez que vi París, con Elizabeth Taylor como protagonista.
Pero hubo más: el Salón Novedades llenó su pequeño aforo con Al Oeste de Zanzibar, teniendo a Anthony Seel y Sheila Sim en los principales papeles, y el Victoria Eugenia ocupó sus localidades con el también estreno de Tú eres música, con Caterine Valente y Paul Hubschmid.
En conjunto, una gran jornada cinematográfica digna de figurar en los anales de la historia del séptimo arte en San Sebastián que, en esta ocasión, tuvo como escenario el Teatro Príncipe inaugurado el 22 de junio de 1922 por la Sociedad Arabaolaza y Compañía, cuyos principales gestores eran Mauricio Damborenea y Manuel Zuazola. La inauguración se produjo con la puesta en escena de la ópera varias conocidas óperas a cargo de la Gran Compañía de la Opera y la orquesta dirigida por el maestro Saco del Valle.
El Teatro Príncipe, que inauguró el cine sonoro el 13 de noviembre de 1930, nueve meses después de haberlo hecho el Victoria Eugenia pero con la ventaja de haber superado algunos problemas técnicos que entonces se dieron, incorporó el Relieve el 12 de octubre de 1954 y el Cinemascope el 1 de marzo de 1955.
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