TOLOSA. DV. El Palacio de Aramburu acoge desde ayer y hasta el próximo 10 de mayo la muestra 'Biogeometrías', que recoge el trabajo realizado por el artista pamplonés Ángel Arbe Zugasti.
Es la segunda vez que este artista navarro presenta su obra en Tolosa, ya lo hizo en el año 2002, y entonces sus trabajos causaron gran expectación al trabajar el tema del cuerpo humano a través del vestido. «De aquella parte más figurativa hice luego trabajos seriados con formas más simples, hasta llegar a lo abstracto pero sin desligarme de la relación con lo humano», indica el autor.
Ahora, vuelve a la villa para presentarnos diversos collages, enmarcados en una geometría ambiciosa de ángulos, triángulos y rombos, que se combinan y juegan con el espacio y el cuerpo humano. En esta ocasión estudia secuencias de vínculos y analiza en profundidad la estrecha relación entre la geometría del cuerpo humano y la geometría de la arquitectura. «Esta muestra viene a ser una continuación de mis últimas obras, que se expusieron por primera vez en Tolosa. De este modo he querido cerrar un ciclo con esta nueva exposición», afirma Ángel Arbe.
Una obra en movimiento
Utilizando la tijera como instrumento básico de su trabajo Ángel Arbe explica que sus obras «hablan del movimiento de los seres vivos, de cómo nos reproducimos, nos cruzamos o nos vinculamos para convivir y crear nuevas generaciones».
En estos originales collages, que fusionan lo arquitectónico y lo humano, Arbe se ha servido de la perspectiva para transformar enigmáticos espacios del cuerpo humano, que cobran vida, en nuevas formas que simulan elementos arquitectónicos. «En este proyecto junto varias perspectivas plásticas en un camino que va de lo complejo a lo simple. A través de la tijera, y todavía de manera artesanal, conformo collages compuestos por pequeñas figuras que yo denomino ADN plástico. Es decir, parte de mis trabajos se asemejan en su forma a las cadenas de ADN que se enseñan en las revistas de ciencia. Se convierten en pequeñas células que necesitan unirse unas con otras para formar algo más complejo, a través de ángulos, triángulos, rombos y losanges -dos triángulos vinculados-, algo también muy presente en la arquitectura árabe», subraya el artista.
El ángulo, hilo conductor
En el recorrido de esta muestra está siempre presente el ángulo en todas las piezas. Es el ángulo el hilo conductor del trabajo de Arbe. «Los ángulos se forman a través del rozamiento de las propias líneas. De los ángulos nacen los triángulos y a partir de éstos, los rombos y las formas losanjeadas. Ellos mismos se vinculan y forman nuevas formas», señala.
De una manera sencilla, Arbe explica que «aunque el motor de una pieza sea el ángulo que se crea cuando se articulan, por ejemplo, los codos en el cuerpo humano, lo que ve el espectador son solamente triángulos y ángulos, en una abstracción total», dice.
Ángel Arbe estudió Bellas Artes en Bilbao, en la especialidad de pintura. En la actualidad compagina su faceta artística con su cargo de responsable de la Ciudadela de Pamplona.