BUCAREST. DV. Francia anunció ayer su retorno a la Estructura Militar Integrada (EMI) de la OTAN, de la que se encuentra ausente desde que en 1966 el presidente y general Charles de Gaulle así lo ordenara al discrepar abiertamente del peso excesivo que Estados Unidos tenía entonces en la organización aliada. El reingreso francés fue anunciado en Bucarest por Nicolas Sarkozy, que lo situó en el marco de un proceso de relanzamiento de la política europea de defensa.
El brazo militar galo constituye un activo importante para la organización atlántica, de la que, en la práctica, no se encuentra ausente. Existen mecanismos probados de coordinación entre el mando francés y el aliado para facilitar la operativa conjunta de los efectivos de unos y otros. Sin embargo, el hecho de que la poderosa fuerza militar de París vaya a depender de la estructura de mando integrada simplificará las cosas y dará mayor coherencia al músculo castrense de la organización.
El retorno de Francia a la EMI tendrá lugar, según fue anunciado ayer por el inquilino del Elíseo, este mismo año o el próximo a más tardar. Durante el segundo semestre de 2008 París presidirá la Unión Europea, y el presidente galo se ha marcado como prioridad de ese mandato el refuerzo de la defensa del Viejo Continente.
Sarkozy confirmó también ayer en la capital rumana el refuerzo de la presencia militar francesa en Afganistán. Será una brigada, compuesta por unos setecientos hombres, la que ampliará en el país asiático los efectivos de la Isaf. Con ello «se acrecentará la seguridad en Afganistán, se facilitará la asunción de las responsabilidades de la seguridad por parte de las fuerzas nacionales y será posible reconstruir el país», dijo el dirigente francés en una rueda de prensa. «Si abandonáramos, eso significaría el retorno de los talibanes y el triunfo de Al- Qaida». El presidente estadounidense, George W. Bush, acogió calurosamente el ofrecimiento de su homólogo francés y le felicitó por ello.
Larga permanencia
El hecho cierto es que el nuevo compromiso de París refuerza una estrategia ayer aprobada por la OTAN para Afganistán, que contempla una permanencia a largo plazo de las tropas aliadas en el conflictivo territorio y una acción redoblada en pro de la reconstrucción del país. «Nuestra visión del éxito es clara: el extremismo y el terrorismo no van a plantear por más tiempo una amenaza a la estabilidad», proclama el documento público aprobado por la cumbre, que es complementado con otro (secreto), sobre la estrategia a seguir en suelo asiático.
El informe manifiesta que los socios aliados se «apoyarán unos a otros en el reparto de la carga en Afganistán, proporcionarán a los comandantes militares las herramientas que necesitan para triunfar, facilitarán la máxima flexibilidad posible en la utilización de fuerzas por el mando de la Isaf y acrecentarán la capacidad para contrarrestar la propaganda extremista y explicar mejor nuestros objetivos, logros y retos pendientes a las audiencias afgana e internacional».
El primer mandatario francés se declaró convencido de que, tras su oferta para desplegar más efectivos militares galos, otros países reaccionarán, bien manteniendo a sus tropas por más tiempo en Afganistán, bien aumentándolas.