PAMPLONA. DV. El promotor artístico Antonio Fontaneda reconoció ayer en la Audiencia de Pamplona que se enriqueció a costa de los más de doscientos inversores, la mayoría de ellos guipuzcoanos, a los que estafó 7,7 millones de euros. Admitió que el dinero que obtuvo de manera ilícita le permitió mantener un ritmo de vida que de otro modo le hubiese sido imposible llevar. Con las sumas obtenidas organizó fiestas, se codeó con la jet marbellí, se exhibió en revistas, compró varios Mercedes, se dotó de una escolta propia de un presidente de gobierno y, sobre todo, derrochó a raudales. El inculpado admitió que era el cerebro de la organización piramidal que diseñó con fines puramente lucrativos.
Antonio Fontaneda reconoció todos estos hechos, pero sólo después de que su abogada llegase a una conformidad con el fiscal y las once acusaciones particulares. La suya no fue una declaración al uso. El procesado se limitó a aceptar las imputaciones que le fueron leídas en la sesión de ayer.
La aceptación de culpa constituyó una pequeña sorpresa, aunque bien es cierto que tras nueve años de instrucción judicial, a Fontaneda no le quedaban ya demasiadas salidas. Las pruebas en su contra parecían concluyentes. A estas alturas del proceso dos eran los objetivos que perseguía del promotor: por un lado, obtener una rebaja de la condena. El fiscal pedía para él seis años, si bien había acusaciones que demandaban hasta diecinueve. Pero si el acuerdo sobre la pena era relevante, mucho más lo era dejar a su hijo Raúl, también imputado, fuera del proceso judicial.
Fontaneda alcanzó en las horas previas al inicio de la vista sus dos propósitos. El fiscal, tras aplicar una atenuante por la dilación que ha sufrido el caso, rebajó a tres años y ocho meses la condena, y las acusaciones particulares retiraron los cargos contra el hijo. Ante este acuerdo, el promotor no tuvo impedimentos en aceptar los hechos que se le imputaban. En consecuencia, la multimillonaria estafa de Fontaneda se sustanció en los 3,8 años de condena acordados así como con una multa de 1.800 euros.
Rechazo del socio
Este acuerdo, sin embargo, no afecta al socio de Fontaneda en Donostia, Manuel C.C., quien rechazó el acuerdo ofrecido por la Fiscalía y que, paradójicamente, ahora podría ser condenado a una pena superior a la del promotor, a pesar de ser un colaborador de éste.
Según la Fiscalía, Manuel C.C. y Fontaneda se dedicaron a captar de particulares importantes sumas de dinero bajo la promesa de invertirlas y obtener elevados intereses, en algunos casos hasta del 120%. La mecánica utilizada era propia de una organización piramidal. Una parte significativa del dinero recaudado por Fontaneda a través de sus empresas, que se cifró en 12 millones de euros (2.000 millones de pesetas), no fue destinado a inversiones sino a sufragar el modo de vida del promotor. Los inversores fueron captados principalmente en Gipuzkoa, también en Navarra y, en Madrid y Marbella.
Objetivo, el banco
La aceptación de responsabilidades de Fontaneda deja en una más que difícil situación a su hombre de confianza en Donostia, pero especialmente al ex director de la oficina principal del Banco Guipuzcoano en Pamplona, Juan Pedro E.R., a quien el fiscal no acusa, pero sí lo hacen los inversores. Éstos saben que la única posibilidad que tienen de recuperar el dinero que Fontaneda les sustrajo es que el tribunal condene al empleado de la entidad financiera y declare la responsabilidad civil subsidiaria del Banco Guipuzcoano. Por ello, a partir de ahora, todos los esfuerzos de los letrados acusadores se centrarán en tratar de demostrar la implicación del ex director en la trama urdida por el promotor.
Los inversores aseguran que Fontaneda contaba con la «cooperación» de Juan Pedro E.R., de quien aseguran no sólo confirmaba la solvencia patrimonial del estafador y de las empresas, sino que incluso animaba a los particulares a realizar la inversión. Añaden que para ello ofrecía garantías e informes favorables sobre Fontaneda y señalan que el directivo bancario animaba o inducía a los perjudicados a realizar las inversiones.
El juicio continuará hoy con audición de varias escuchas telefónicas grabadas por la Policía, si bien la declaración de los acusados tendrá lugar el lunes.