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RSS | ed. impresa | Regístrate | 7 septiembre 2008

Política

POLÍTICA
El PSOE no negociará la investidura con el PNV tras el desacuerdo de Arrasate

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El PSOE no negociará la investidura con el PNV tras el desacuerdo de Arrasate
Buen, junto a un retrato de González. [JAVIER ETXEZARRETA / EFE]
SAN SEBASTIÁN. DV. La negativa del PNV a apoyar la moción de censura a la alcaldía de ANV en Arrasate puede marcar un antes y un después en la política vasca y en las relaciones entre socialistas y nacionalistas en el inicio de la segunda legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero. Dolido por la negativa del PNV a secundar la moción de censura por el silencio de ANV tras el asesinato de Isaías Carrasco, el Partido Socialista comienza a marcar claramente distancias con los nacionalistas vascos en vísperas de la sesión de investidura de Zapatero como nuevo presidente del Gobierno la próxima semana. Se trata de un primer desmarque que obedece a profundas razones políticas y prepolíticas, según fuentes socialistas, que admiten que en cualquier caso, lo previsible es que tampoco se hubiera buscado ese respaldo.
Con anterioridad a conocer la declaración del EBB sobre esta cuestión, el nuevo portavoz del grupo socialista, José Antonio Alonso, reconoció ayer que esta decisión va a provocar un alejamiento entre ambas fuerzas políticas y admitió que se trata de «una decisión muy lamentable» que «tendrá serias consecuencias». Se trata de un primer encontronazo en una legislatura que se presume de mayor diálogo entre todos los grupos pero que ha tocado con una fibra emocional muy profunda en el seno del Partido Socialista después del asesinato de Isaías Carrasco. La antesala de esta decisión fue precisamente el pacto establecido entre nacionalistas y socialistas para repartirse los puestos en las Mesas del Congreso y del Senado.
El secretario de Organización del PSOE, José Blanco, afirmó ayer que el PNV de hecho se había comprometido con él a apoyar la moción de censura impulsada por el PSE contra la alcaldesa de Arrasate, Inocencia Galparsoro (ANV), y emplazó a los jeltzales a rectificar su posición.
Decisión «trascendente»
«La disposición del PNV, rompiendo el compromiso que habían contraído conmigo de que iban a apoyar la moción de censura, dificulta el entendimiento con una fuerza política que está amparando a quien no condenó la muerte de un compañero», dijo. «Esto sí es un problema, derivado de una decisión política», prosiguió, aunque afirmó que, en todo caso, los nacionalistas vascos aún «pueden rectificar».
Así, Blanco señaló que el último comunicado de ETA que amenaza a los militantes socialistas debería contribuir a que el PNV reconduzca su postura. «Hay una carta y una amenaza nueva de ETA que espero que junto con lo que ha pasado haga rectificar al PNV».
El dirigente socialista abogó así por «dar tiempo al tiempo» y «esperar» a ver si el PNV rectifica pero advirtió de que, si no lo hace, para los socialistas será «muy difícil poder hablar con quien no rectifica en una decisión tan trascendente como dar amparo a quien no condenó el terrorismo». Tanto Blanco como el líder del PSE-EE, Patxi López, se pusieron ayer en contacto con el presidente del EBB, Iñigo Urkullu, para reclamar una rectificación de esta decisión.
La primera consecuencia va a suponer una mayor distancia entre socialistas y nacionalistas, incluso ante la próxima sesión de investidura de Zapatero. El PSOE quiere escenificar su profundo malestar con su negativa, incluso, a abrir una negociación con el PNV de cara a este pleno parlamentario, al que quiere acudir con las 'manos libres'. La decisión se produce en una coyuntura en la que han comenzado los contactos entre nacionalistas y socialistas -mañana viernes está previsto una reunión- y cuando en el horizonte se prevé una cumbre entre Zapatero y el presidente del PNV, Iñigo Urkullu, que puede ser clave para preparar la entrevista posterior entre el lehendakari y Zapatero.
En el PSOE se advierte la posibilidad de que tras la decisión de Egibar se esconda un deliberado intento del sector más soberanista del PNV de torpedear una vía de entendimiento entre Zapatero y los nacionalistas vascos.
Los socialistas querían, con anterioridad a lo ocurrido con la moción de Arrasate, escenificar una estrategia más autónoma y libre de hipotecas sin un acercamiento al PNV que hubiera servido al PP en bandeja un argumentario en el inicio de la legislatura. De hecho, lo más previsible es que en este clima, las conversaciones entre socialistas y nacionalistas no pretendieran pactar el respaldo jeltzale a la investidura de Zapatero sino explorar las bases de una futura relación en la legislatura.
El asunto de Arrasate complica extraordinariamente las relaciones del PSOE con los nacionalistas, cuya cooperación estable en Madrid era deseada por Zapatero como una muestra de entendimiento estratégico que hubiera desactivado la política más soberanista de Ibarretxe. Sin embargo, la declaración elaborada ayer por la tarde por el EBB parece suavizar algo la tensión de las últimas horas. El portavoz de los socialistas vascos y dirigente de la Ejecutiva Federal del PSOE, Rodolfo Ares, aseguró ayer que el comunicado jeltzale, que abre la puerta a mociones de censura si ANV no se desmarca de las amenazas de ETA, puede ser «un primer paso» pero aseguró que lo importante «es que esta decisión cristalice en medidas concretas».
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