VITORIA. DV. «El campo de las prácticas de salud alternativas o complementarias se está convirtiendo en un terreno fértil para maniobras abusivas y diversas formas de intrusismo con el consiguiente perjuicio de los profesionales acreditados». La Asociación de Ayuda a las Víctimas de Manipulación Sectárea alertó ayer en el Parlamento Vasco sobre la proliferación de «grupos de manipulación psicológica en ámbitos de la salud física y mental» en Euskadi, además de pedir a los responsables políticos que «regulen» y «controlen» el programa de actividades llevadas a cabo «por este tipo de grupos de manipulación psicológica».
Según explicó el presidente de Largantza durante su intervención en la comisión de Sanidad, «parte de los denominados centros terapéuticos existentes en nuestra comunidad autónoma son una mezcla de grupos de conocimiento personal, relajación, sanadores, meditación, yoga, masajes, psicología... sin ética profesional y con riesgo para la salud de las personas que acuden a ellos», informó Juantxo Domínguez a los parlamentarios. En este sentido, recordó los «innumerables problemas» causados a «muchas personas» por una especie de «institutos de salud integral que están haciendo su agosto con cualquier práctica alternativa».
«Un tremendo negocio»
El presidente de Largantza citó entre las consecuencias más comunes las «desavenencias familiares, la dependencia hacia esos embaucadores, problemas financieros, agravamiento de la personalidad y descontrol en aspectos de la salud». Tras advertir sobre el «peligro» que suponen para la sociedad «ciertos grupos críticos con la medicina científica», Domínguez insistió en que existe un «tremendo negocio que está operando desde el intrusismo profesional».
El peligro estriba «fundamentalmente» en la «asiduidad del usuario al centro en cuestión, de su vulnerabilidad y estabilidad mental y emocional, de la creencia de la persona hacia los contenidos y los ritos de ciertas terapias o prácticas, así como el lugar que ocupe todo ello en su vida.