Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
RSS | ed. impresa | Regístrate | 20 noviembre 2008

Política

POLÍTICA
«No doblen tanto las papeletas»
02.04.08 -

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
madrid. «No doblen las papeletas más de una vez porque dificulta el escrutinio». El diputado del PP Juan Manuel Albendea, que ejerció de presidente de la Mesa de Edad por ser, a sus 70 años, el parlamentario más viejo del Congreso, pedía así a los diputados novatos que no le complicasen aún más la tarea de recontar los votos que iban depositando en la urna. Su solicitud, que provocó risas y un tímido aplauso de los veteranos en las bancadas, estaba más que justificada; el presidente por un día había desdoblado y leído ya, con su voz rota, las 700 papeletas que hicieron falta para designar a Bono presidente de la Cámara, tantas como le quedaban aún por abrir para renovar el resto de la Mesa.
El empeño de los parlamentarios noveles por esconder el contenido de sus votos y el afanoso trabajo que tuvo que realizar Albendea para desenmarañar esos papeles fueron las principales anécdotas de una sesión que se alargó más de lo habitual, al precisarse de una segunda vuelta para que Bono saliera elegido. No fue, aún así, la única cuestión en que los veteranos asesoraron a los principiantes: cómo responder a la pregunta de si juraban o prometían acatar la Constitución y cuándo acudir a la tribuna a depositar las papeletas fueron otras materias en las que los ya curtidos del hemiciclo orientaron a sus señorías aprendices.
Pero esta legislatura novato no equivale a jovencito. Hay diputados como Rosa Díez que acumulan años de experiencia parlamentaria tras pasar por las cámaras vasca y europea. Otros, como Manuel Pizarro, son pesos pesados en su partido, o al menos así fueron presentados en el momento de su fichaje. En concreto a Pizarro se le vio cómodo y muy alegre en su primer día de trabajo en el Congreso. El tiempo que duró la elección de José Bono, más o menos la mitad de la sesión, lo pasó sentado en su escaño, desternillado de risa junto a Federico Trillo, con quien intercambió confidencias.
Esta vez Bono no arrastró consigo la habitual cohorte de personajes del mundo de la farándula que suele ir a sus tomas de posesión, pero fue el protagonista indiscutible y el primero que juró acatar la Carta Magna y cumplir con lealtad todas sus tareas. A continuación, fueron leídos los nombres de los parlamentarios uno a uno para que cumplieran el mismo trámite. Una legislatura más, los que juraron fueron mayoría en el PP, mientras en el PSOE y en otros partidos de izquierda predominaron las «promesas».
Protesta de Llamazares
La nota la dio Gaspar Llamazares, quien al ser preguntado respondió «en nombre de 800.000 votantes, prometo», frase que provocó más de un abucheo. El dirigente de IU aprovechó la sesión para protestar otra vez por la escasa representación que el actual sistema electoral otorga a su partido, a pesar de ser la tercera fuerza en votos. Para ello, lució en la solapa una pegatina en la que reclamaba «una ley electoral justa». Otra anécdota la protagonizó el secretario primero de la Mesa, el socialista Javier Barrero, cuando llamó «don», en lugar de «doña» a la diputada de NaBai, Uxue Barkos, que asumió con humor el error.
Bono, que ayer saludaba a su paso hasta a los ujieres, cerró la sesión con una intervención en la que pidió por adelantado «indulgencia» ante sus errores. El momento más emotivo fue su recuerdo al que fuera diputado del PP y 'padre' de la Constitución Gabriel Cisneros. «Nadie muere del todo mientras no se le olvida», resaltó echando mano de una manida frase suya, que ya usó en todos los funerales y homenajes a soldados caídos que presidió en su etapa de ministro de Defensa.
Tiempo de pasillos
Entre votaciones y promesas o juramentos, hubo tiempo de sobra para hacer pasillos en la Cámara. Entre los jovencísimos miembros de la dirección del grupo popular destacaba la nueva portavoz del principal grupo de la oposición, Soraya Sáenz de Santamaría que, bastante apreciada en el hemiciclo, ha recibido las felicitaciones de diputados de todos los colores, incluido el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.
Si ya antes Sáenz de Santamaría no se caracterizaba por estar callada, ayer se estrenó tomándose muy en serio lo de «portar la voz» y no paró de hablar durante toda la sesión. Con Ángel Acebes, sentado a su izquierda; con José Luis Ayllón, sentado a su derecha; con los de la fila de atrás, por teléfono...
No tan joven pero igual de activo estuvo el socialista Alfonso Guerra, el único que queda de la primera legislatura, quien a diferencia de otras etapas recorría los corrillos con soltura y prodigando sonrisas a diestro y siniestro.
Hasta en tres ocasiones se acercó al escaño de Zapatero y estuvo charlando con él, no se sabe si comentando sus declaraciones del lunes en las que aseguraba que él no hubiera propuesto a Bono y se citaba a sí mismo como posible alternativa.
Entre tantos apartes, un interesante bis a bis Rubalcaba-Pizarro se produjo debajo de la tribuna de oradores, al que por un momento se incorporó Rajoy y poco más tarde... otra vez Guerra. Acabado su aparte con el ex empresario, el ministro del Interior en funciones se puso a departir en el mismo sitio con Eduardo Zaplana.
Además de charlar, algunos se preparaban ya para sus próximas responsabilidades y, así, mientras muchos leían los diarios nacionales y alguno hasta se concentraba en los encartes de publicidad de televisores de plasma, el hasta ahora portavoz socialista y futuro secretario de Estado para la UE, Diego López, estaba enfrascado en la lectura de Le Monde.
Rodeada de sus antiguos compañeros de partido, la diputada de UPD, Rosa Díez, se aburrió bastante y llegó a bostezar en varias ocasiones. Ella, como Zaplana y Costa, también le dedicó un par de palmadas a Bono cuando resultó elegido.
En el banco azul, lo más llamativo, el avanzado embarazo de la ministra de la Vivienda, Carme Chacón, y la estoicidad de algún miembro del Gobierno en funciones en la que los periodistas querían adivinar una pronta salida del Gobierno. Eso será asunto para la próxima semana. COLPISA
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios

Comparte esta noticia

¿Qué es esto?

Vocento
SarenetRSS