san sebastián. DV. El informe fiscal de 2007 observa un alarmante incremento de delitos violentos cometidos por menores. «Parecen seguir la estela o la tendencia seguida por los delincuentes mayores de edad, toda vez que ambos grupos han aumentado notablemente la comisión de robos con violencia o intimidación, los robos con fuerza en las cosas, los actos de violencia doméstica, los daños, y las lesiones, así como las faltas contra las personas. Únicamente los delitos contra la libertad sexual han experimentado una reducción en 2007, aunque se trata de una diferencia mínima (1 delito) respecto del número de delitos de esta naturaleza cometidos en el año anterior», señala la memoria fiscal.
En el ámbito doméstico, el informe precisa que en aquellos delitos cometidos por los menores, las víctimas son en su mayoría los padres que se ven desbordados e imposibilitados por contener las conductas agresivas de todo tipo realizadas por sus hijos. Muchos de estos padres piden de la Fiscalía que los chicos sean expulsados del seno familiar mediante su internamiento en centros de régimen cerrado. En estos casos, «la práctica más usual de la Fiscalía es la de intentar, salvo en los supuestos más graves o reiterados, reconducir la situación a través del cauce de la reparación o conciliación entre la víctima y el agresor; a veces, incluso, imponiendo al menor la obligación de someterse a un tratamiento psicológico que le ayude a poner coto a su agresividad, de suerte que si no acepta dicho tratamiento o si lo incumple será objeto de una acusación penal por parte de la Fiscalía y, en último extremo, se le impondrá una sanción penal por el Juzgado de Menores», precisa el estudio.
La memoria destaca también que uno de los exponentes del aumento de la violencia causada por los menores es el incremento de los casos de delitos de lesiones que crecieron un 36% respecto a 2006. Este aumento se explica por las numerosas denuncias interpuestas, en su mayoría, por «los educadores y trabajadores de los centros de menores, particularmente, de protección, dependientes de la Diputación de Gipuzkoa: insultos, amenazas, vejaciones, maltratos de obra..., que terminan en la Fiscalía Provincial de Gipuzkoa desembocando en agresiones físicas o, incluso, en alteraciones colectivas del orden interno en los centros», afirma el fiscal jefe. Y todo ello, sin olvidar los cuantiosos daños que causan los menores en los citados centros o, incluso, en los bienes particulares de los educadores y trabajadores de los mismos. En este orden de cosas, la memoria recuerda que la situación más crítica se vivió en el albergue de Segura, dependiente de la Diputación, que fue parcialmente destruido por un incendio.
Origen magrebí
La Fiscalía indica que los protagonistas de esta clase de delitos, en más del 50% de los casos, son menores no acompañados de origen magrebí, que en 2007 llegaron a Gipuzkoa en un número cercano a los doscientos. «Al igual que en años anteriores, hay que subrayar que estos menores son especialmente propensos al consumo de drogas o sustancias tóxicas -principalmente disolvente - que favorece o potencia su comportamiento agresivo, y en ocasiones les induce a la comisión de otros delitos, fundamentalmente robos con violencia o intimidación», sostiene el fiscal.