Juan José Cobo es un ciclista peculiar y también una persona especial en muchas facetas de su vida. Tiene un mánager, como un buen número de ciclistas, con el que se comunica por fax y teléfono, y al que no conoce personalmente. Es murciano, el mismo que lleva a Alejandro Valverde y a Luis León Sánchez, que trabaja principalmente en el mundo del fútbol: «Hablo con él, le digo lo que quiero, él me aconseja, pero la verdad es que no nos conocemos. Por unas cosas o por otras no nos hemos visto nunca».
Juanjo Cobo estará arropado en la Vuelta al País Vasco por un potente equipo en el que estarán el italiano Riccardo Riccó, José Ángel Gómez Marchante, Leonardo Piepoli, Iker Camaño, Rubén Lobato, Beñat Intxausti y Juan Carlos De la Fuente.
«Traeremos un bloque muy fuerte, para disputar la carrera a tope. Lo que hace falta es que alguno esté para poder ganarla. Con tantos corredores de nivel también podemos jugar con varias bazas. Desde luego, por falta de equipo no va a quedar».
Una vez finalizada la Vuelta al País Vasco, Cobo disputará las clásicas Flecha Valona y Lieja-Bastogne-Lieja, para luego parar, «al menos eso espero, hasta el Dauphiné Liberé. No sé si correré Asturias. Hay que ver cómo estoy de forma, si necesito más competición o tengo suficiente. De momento me centro en la Vuelta al País Vasco. Después ya veremos». Toda su vida gira en torno al ciclismo. No ha montado ningún negocio, ni tampoco quiere pensar en otra cosa que no sea la bicicleta: «Me dedico a entrenar, a descansar, a estar tranquilo. No he pensado en nada de cara al futuro. Todavía me quedan años por delante en la bicicleta si todo va con normalidad. La verdad es que tampoco hay nada que me llame la atención».
Continúa viviendo con sus padres, en plena naturaleza, en un barrio de Cabezón de la Sal, en la Pesa: «Allí estoy muy bien, en contacto con la naturaleza». Juanjo Cobo es todo un personaje, dentro y fuera del ciclismo.