Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
RSS | ed. impresa | Regístrate | 5 julio 2009

Ciclismo

ciclismo aficionado
Gana y se gana a la gente

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
Gana y se gana a la gente
Andrey Amador cruza la línea de meta en la Subida a Gorla tras dar una nueva exhibición de poderío. [MICHELENA]
san sebastián. DV. Valentía, madurez, ilusión, humildad y gratitud. Cinco valores que definen a la persona que subyace bajo ese conjunto de facultades físicas que han llevado a Andrey Amador a protagonizar las mayores exhibiciones del comienzo de la temporada. La última, en Gorla. Las cualidades de ciclista del joven costarricense están quedando patentes carrera tras carrera, pero sólo los que le rodean conocen su calidad humana y su épica historia con el ciclismo.
Andrey demostró valor y determinación al plantarse en Pamplona, dejando lejos su cultura, familia y amigos en enero del año pasado. Su idilio con el ciclismo comenzó cuando tenía diez años. «Por Navidad me regalaron una bicicleta de montaña, y pronto me apunté a unos viajes recreativos de cicloturismo que organizaba una tienda. Los organizadores vieron que no andaba tan mal y me llevaron a carreras de MBT con doce años. Así es como me empezó a entrar el gusanillo de la competición».
«Al principio, las carreras suponían unas palizas que me dejaban destrozado. También hacía gimnasia a esa edad, y aunque me quisieron meter en el fútbol, era muy malo».
Amador ha compaginado su pasión con los estudios hasta los 19 años. «En Costa Rica no se puede vivir del ciclismo, y siempre hay que priorizar la formación académica al deporte. Terminé el colegio y comencé Ingeniería electromecánica en la universidad. El segundo año de amateur ya me dediqué de lleno al ciclismo, y el tercero me vine aquí».
Una vez en Pamplona todo era diferente para nuestro aventurero. «Me sorprendió el nivel de carreteras e infraestructuras. El orden en el tráfico y el respeto de los coches hacia el ciclista. Allí te pueden matar si te descuidas lo más mínimo. No hay autopistas. Todo son caminos angostos en los que confluyen coches, camiones, autobuses, ciclistas y peatones».
«El clima también me llamó la atención. Correr con menos de diez grados, y lloviendo, no lo conocía. Ni el calor de treinta y cinco grados del verano. Me impactó el nivel del ciclismo . Allí sólo hay tres equipos un poco grandes, que son amateurs con algo más de presupuesto. La gente sabe que no se puede hacer capital con la bici, y por eso lo dejan cuando llegan a una edad».
«El nivel de la cocina fue otra gran sorpresa. Aquí se come más sano: ensaladas, carnes, verduras... y agua. Lo del agua es un gran cambio. En Costa Rica no conocen lo que llaman agua cruda. Son todo zumos y jugos».
La necesidad ha convertido a Amador en «un buen cocinero» así como en un auténtico hombre del hogar. «Ya tengo los hábitos adquiridos. Cuando llego al piso pongo el agua a calentar. Voy al cuarto, me quito la ropa, la pongo para lavar, y antes de meterme a la ducha pongo las pastas. Para cuando salgo ya están casi listas. Y después de vestirme termino de prepararme el plato. También me organizo para las limpiezas en función de lo que me toque entrenar. Los días que salgo a soltar hago la mayor limpieza».
Aprovecha cualquier pregunta para dedicar agradecimientos. «Antes que nada quiero agradecer a Manolo y al Lizarte la oportunidad que me han dado. También a mis compañeros, que se sacrifican muchas veces por mí en carrera. Cuando gano está bien, pero también he perdido algunas vueltas, y ellos han trabajado a destajo. Fuera de la carretera también me tratan como a uno más de la familia, y debo agradecerles mucho su amable trato».
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios

Comparte esta noticia

¿Qué es esto?

ÚLTIMOS VIDEOS
Vocento
SarenetRSS