SAN SEBASTIÁN. DV. El acoso laboral es un tema del que hasta hace poco no habíamos oído hablar. Siempre se ha dicho que donde manda patrón no manda marinero, pero ahora cuando ese mandato llega a convertirse en una relación de poder imposible para el empleado se le llama moobing, una situación que acaba por anular psicológicamente a la persona que la padece. Hay datos que hablan de cinco millones de trabajadores europeos lo sufren, así que no es ninguna broma.
La compañía donostiarra de teatro Tanttaka se mete de lleno con el tema al estrenar este jueves en euskera y el viernes en castellano la obra de Javier de Dios, Comida para peces. Un texto con el que el autor madrileño ganó el Premio Euskadi de Literatura en 2006. En él se aborda la relación laboral de cuatro trabajadores de una compañía aseguradora y «su jefe tóxico», como le denomina Fernando Bernués, director de la obra.
«Este jefe se siente amenazado por las capacidades de sus empleados». Por eso se crea «una situación extraordinaria que da pie a una función brillante, ágil, sintética, de ideas y emociones», concreta Bernués, que destaca la calidad del texto y la suerte que han tenido en Tanttaka al encontrar una obra teatral como ésta. Han respetado el deseo del autor al disponer una escenografía «con los elementos mínimos» y también se aporta desde la dirección un trabajo «de interpretación desnuda».
Tres actores y dos actrices, con la colaboración musical en directo de un percusionista, dan cuerpo a este montaje que trata «sobre una realidad que sobrecoge», explica el director, quien dice que en el mundo del teatro y la televisión «esta realidad nos queda lejos, pero en cuanto indagas fuera te das cuenta de su importancia y de cuántas bajas laborales en realidad encubren situaciones de acoso».
Cree que el texto de Javier de Dios y el montaje teatral plantean «conflictos que pueden generar debate y que permiten al espectador ponerse en el lugar de los personajes». A pesar de la dureza del tema, «no es una obra preñada de drama, ya que respira cotidianidad, presenta a gente que puede ser muy cercana y también tiene su código de humor. Como género teatral se puede decir que es un drama, pero muy llevadero». Reconoce Bernués que no conocía «los mecanismos del acoso laboral ni cómo se puede convertir a una persona normal en un ser anulado». Lo que Comida para peces enseña «son precisamente esos mecanismos, cómo se tejen, qué es lo que hace que una persona pierda su dignidad».
Tanto el teatro como el cine y la literatura se han ocupado últimamente del moobing. El método Grönholm es de la más conocidas A la hora de encontrar similitudes con Comida para peces, Bernués dice que El método es diferente, «sobre todo es una comedia». De todas formas de ella han tomado prestada una frase: «No buscamos una persona que parezca un hijo de puta sino un hijo de puta que parezca una persona».