AZKOITIA. DV. El pasado sábado terminaron los Campeonatos de Euskadi en categoría Cadete que se han venido celebrando la última semana en la Universidad Laboral de Eibar, siendo un lugar idóneo para el desarrollo un año más de esta prueba.
El jugador azkoitiarra, Héctor Sánchez, venía con muchas ganas a este torneo clasificatorio para el estatal pero las cosas no comenzaron bien y en la primera ronda se enfrentaba a Aitor Ramos y después de un flojo comienzo de partida se fue haciendo con la misma y cuando más concentrado estaba se le cayó la bandera de su reloj y con ella el primer punto.
Ni qué decir tiene que en un torneo de 5 rondas empezar perdiendo la primera de ellas establece un handicap enorme y es ahí donde Héctor se rehizo y venció las tres siguientes y empató la cuarta (A.Marchena, G.Anton, E.Olabe y E.Dosuna).
Así se llegó a la dramática última ronda en la que Asier Etxagibel y Oscar Díez llegaban con 4 puntos seguidos por H. Sánchez, J. Garro, E. Dosuna y E. Olabe y con el siguiente emparejamiento: Diez-Sánchez, Garro-Etxagibel y Dosuna-Olabe.
Posibilidad de ganar
Héctor solamente tenía la posibilidad de ganar su partida y esperar que Etxagibel perdiera o empatara y por mejor desempate se colaría a lo alto del cajón, pero no fue así. Su partida con Díez empezó bien, quedándose con mejor posición y un peón de ventaja y rechazando posteriormente las tablas que le ofreció su rival, pero solo le valía la victoria al azkoitiarra.
Al final Héctor terminó perdiendo y Etxagibel también, Olabe y Dosuna hicieron tablas y la clasificación final terminó así: 1º O. Díez 5; 2º J. Garro 4,5; 3º-7º A. Etxagibel, A. Ramos, E. Do- suna, E. Olabe, J. Sevilla 4; 8º-12 H. Sánchez, J. Marchena, M. Alcaide, A. Marchena y J. Tapia 3,5 puntos, hasta un total de 24 jugadores.
Hay que felicitar a Oscar y Julen por el torneo realizado y los mayores ánimos para Héctor y Asier.
Hay que decir que estos cuatro, junto con Olabe, forman lo que será el futuro del ajedrez guipuzcoano y lo que es más importante, forman un buen grupo de amigos que una vez terminadas las partidas se divierten a lo grande disputando cualquier otro deporte.
El ambiente que se ha respirado en el torneo ha sido de gran compañerismo y todos están satisfechos y con ganas de repetir, no así los padres que en el transcurso de la última ronda eran un amasijo de nervios y sufrieron demasiado.
En definitiva un torneo que nos ha dejado un sabor agridulce pero en el que Héctor ha demostrado poder de recuperación y saber mantener la tensión hasta el final con gran deportividad.