María Luisa Garmendia escribe esta carta: «Desde hace un par de años envío a mis hijos a la Ludoteca Municipal de Irun, en el barrio de Lapice. Considero que es una forma de que se relacionen con otros niños fuera del colegio, practiquen el euskera y realicen actividades variadas. Hasta hace aproximadamente un mes, estaba muy contenta con el servicio, pero de la noche a la mañana apareció una cuadrilla de gamberros que campan a sus anchas por la zona y hacen la vida imposible a los niños y a las monitoras.
No doy crédito cuando mis hijos me cuentan las fechorías de esta cuadrilla, formada por ex alumnos de la ludoteca. Comenzaron escupiendo e insultando a monitoras y niños, orinando contra la puerta del local, subiéndose al tejado de éste para escupir y orinar. La semana antes de vacaciones, acribillaron a pedradas un cristal, rompiéndolo en varias ocasiones, pero lo más grave estaba aún por llegar. Este lunes apareció la ludoteca llena de pintadas vejatorias contra una de las monitoras, en las que se leían los insultos que habitualmente le propinan.
No estoy dispuesta a que mis hijos sigan presenciando esta serie de atropellos, que habitualmente se quedan sin castigo, por lo que si la situación no mejora, acabaré por borrarlos de la ludoteca. A las monitoras se les ve desesperadas, lo que me da por pensar que la culpable de que esta situación se prolongue en el tiempo es la desidia de sus superiores. Francamente, no sé cómo un ayuntamiento que presume de sus campañas de 'Irun por el civismo' puede tolerar esta situación en uno de sus servicios».