Está acostumbrado a que le saluden con una pregunta sobre el tiempo que hará mañana o un comentario de ascensor sobre la lluvia o el calor. El franciscano Pello Zabala (Amezketa, 1943), experto en témporas, ofrecerá esta tarde en Donostia una conferencia sobre La observación meteorológica desde el Antiguo Testamento (sala Kutxa de la calle Andía, 18.00 horas) en un acto organizado por el Centro Meteorológico del País Vasco para conmemorar el Día Meteorológico Mundial.
- Más de uno se habrá acordado del arca de Noé durante las últimas lluvias.
- El de Noé ha quedado como prototipo de todos los diluvios, pero ha habido muchos otros antes de Noé. Pasa lo mismo que ahora: fíjate en el revuelo que se ha montado en los medios con la lluvia que ha caído en los últimos días. Cada tiempo responde a estas cosas a su manera. He encontrado muchas descripciones de tormentas. Las cosas más grandiosas se colocan, como las tablas de Moisés en el Sinaí, con truenos y relámpagos. La misma meteorología es usada como revelación de cosas o, por lo menos, para subrayarlas. Fíjate en el paso del Mar Rojo, que en los salmos lo cuentan con una tormenta increíble, y cuando Dios caminaba sobre las aguas... Uno se encuentra con muchas curiosidades.
- ¿Como cuáles?
- Las dos veces que en el Evangelio le piden a Jesús algún signo de algo, él como ejemplo les dice: «Vosotros que sabéis reconocer el tiempo, que si está rojo por la tarde decís que mañana va a hacer buen tiempo y si está rojo por la mañana decís que va a llover, ¿cómo no reconocéis los signos que tenéis aquí?». Se parece a nuestros dichos: acertar con el tiempo es ejemplo de dar con algo. Se ve que pronosticar el tiempo estaba reconocido.
- Los fenómenos meteorológicos dan para muchos símiles.
- En el Antiguo Testamento, por ejemplo, la nube equivalía a la presencia de Dios: algo misterioso que está entre la tierra y el cielo, que es beneficiosa porque trae agua pero, al mismo tiempo, truena tanto que te hace temer, como la voz de Dios ahí arriba.
- ¿Ha encontrado muchas referencias negro sobre blanco acerca de las observaciones meteorológicas?
- De aquellos tiempos remotos, lo que más a mano tenemos es la Biblia. También escribieron en Egipto, Babilonia, Grecia, Roma... Y ahí los que quedamos mal somos los que nunca hemos escrito: los vascos. Lo único que hemos transmitido ha sido a través de los dichos antiguos, atsotitzak.
- Visto el error de nuestros antepasados, ¿ha recogido su vasto conocimiento sobre las témporas?
- Sí. Suelo ir anotando todas las cosas que voy averiguando, pero no sé si se publicarán. Esto de que pidas ayuda y no te la den... ¿Es que esto no importa al pueblo vasco o qué? Cuando se gastan tanto dinero en unas investigaciones tontas de cuántas alas tiene una mosca, a uno le molesta que no le ayuden.
- Ha sido criticado...
- Los profesores de Universidad se quejaron reiteradamente de que hablásemos de bobadas como las témporas en televisión. Incluso llegaron a recoger firmas.
- ¿A cuándo se remonta este método de predicción?
- Las témporas de la Iglesia son del siglo cuarto, pero posiblemente vienen de antiguas celebraciones de gente del campo. Cada tres meses, a las once o a las once y media de la noche, cuando acababa la misa del sábado, comentarían qué buen trigo o maíz se había recolectado, y quizás dirían '¿ya te acuerdas que la última vez que vinimos hacía viento Sur?'. Pero lo cierto es que no se sabe su origen exacto, porque las témporas no tienen dichos o refranes concretos. Lo que sí sabemos es que han estado bastante extendidas, desde Cataluña hasta Asturias. En la misma península no sé hasta dónde habrán llegado pero han quedado muy centradas aquí, tanto en Hegoalde como en Iparralde.
- ¿Las isobaras son enemigas de las témporas o son complementarias?
- Las témporas no te predicen en concreto lo que va a hacer ni hoy ni mañana, pero te dan la tendencia de lo que puede pasar en 15 ó 30 días. Por ejemplo, visto que lo que quedaba del pasado invierno iba seguir, de la manera que venía, trayendo muy poquita agua, predije que nevaría cuando acabara, con la primera luna cercana a abril.
- ¿Cómo va a discurrir la primavera?
- Entre esa luna que entró en Viernes Santo y que acabará hacia el día 20 de abril el tiempo será revuelto. Tendremos una semana, dentro de las cuatro que suele tener la luna, que puede ser más tranquila, pero habrá otro episodio de lluvias y nieve en las montañas, aunque no tan duro como el que acabamos de pasar. A partir de mediados de abril volverá a hacer un tiempo suave con dominio de vientos del Sur.
- En Castilla y León confían en las cabañuelas.
- Allí el día de San Ignacio se van al monte y observan 24 días seguidos. Con el tiempo del día 1 y el 24 predicen lo que hará en enero, con el 2 y 23 febrero...
- ¿Le convence?
- Ellos dicen que en la meseta, donde el tiempo es más estable, funciona. Y yo les creo. Observando las témporas me he llevado muchas sorpresas y he descubierto que algo de esto también hubo en Euskal Herria. Aquí se fijaban en los primeros días de enero, lo que pasa es que enero se te pierde en ellas. Otros lo hacían desde la misa de medianoche de Navidad, y eso parece tener algo de lógica. Lo que se ve es que hay una misa de medianoche bastante unida a este tipo de cosas, porque el sábado de témporas siempre había misa a medianoche.
- ¿Desde cuándo se recuerda mirando al cielo?
- Las témporas algo más tarde, pero estas cosas del tiempo desde hace exactamente 30 años. Uno de estos días murió el padre Jose Agustin Mendizabal, que fue quien montó el observatorio en el seminario. Él lo llevó desde 1966 hasta 1978, y cuando tenía que hacer algún trabajo o viaje le solía suplir yo. Cuando falleció me encargué de ello y los del centro meteorológico de Igeldo trajeron un montón de aparatos y ahí hemos estado, hasta que el observatorio automático me libró de mucho trabajo.
- ¿Y cómo entra en contacto con el mundo de las témporas?
- Los caseros de aquí hacían referencias a las témporas... ¿Pero qué témporas? Y empecé un poco, sin creer en ellas, a meterme en el ajo. Nadie me decía nada, porque iba a preguntar y me respondían: 'yo no sé, eso lo sabrá algún pastor', y los pastores me mandaban a donde otro, y andaba de oca en oca sin que nadie me contara nada. Y entonces empiezas a indagar tu mismo, y vas un poco dando tumbos. Se decía que correspondía al viento del sábado, pero te das cuenta de que sólo un viento del sábado para tres meses es poco. Luego te enteras de que los pastores dicen que son tres días, miércoles, viernes y sábado, y que cada uno de ellos equivale a un mes. Y dices, pues esto ya sí.
- Pero no se ha quedado ahí.
- He visto que hay cosas que fallaban, como las aguas que hemos tenido ahora, por ejemplo. Y entonces, tratando de encontrar una explicación, me dijeron que había témporas falsas. Y me di cuenta de que tanto en Zuberoa como en Vizcaya había una costumbre antigua que se había perdido en el interior, en Gipuzkoa, y que venía a decir que las témporas son una semana entera. Empezando el primer día de los de la Iglesia hasta el miércoles siguiente. Y las pasadas navidades he encontrado por chiripa lo que buscaba. En mi pueblo, Amezketa, un sobrino de pastor me dijo: «Mi padre y antes mi abuelo me decían que el que daba color era el miércoles de la semana siguiente a las témporas». Eso era lo que yo buscaba. Así que además de en Vizcaya y Zuberoa en Gipuzkoa también hubo de eso. Ese último miércoles es el que cambia un poco, a bueno o a malo.
- ¿Y cómo se corresponden los días en las témporas de una semana?
- No tienen una distribución rígida. Me he percatado de que a veces los dos primeros días dan la tendencia del primer mes, los siguientes del segundo... En una ocasión, mirando los clásicos tres días, viernes y sábado llovió mucho y en la tele dijeron que nos esperaba una primavera lluviosa. Yo entonces ya observaba toda la semana y dije que desde el domingo de témporas al miércoles siguiente los días fueron tan bonitos que la segunda parte de la primavera tenía que ser bonita. Y mayo entero y la mitad de junio resultaron preciosos.
- Así que continúa perfeccionando la técnica...
- Pues sí, ya ves, 20 años después sigo aprendido, porque no nos dejaron nada escrito.
- Después del febrero más seco hemos tenido el marzo más lluvioso. ¿El tiempo se ha vuelto loco?
- No, los refranes nos dicen que estos episodios han sido muy frecuentes. Por lo menos hay once variantes sobre el mismo tema, que vienen a decir que si en Navidad hace sol, en Pascua toca nieve o lluvia. Otro dice que si pasas las Navidades en la calle, en Pascua toca estar al lado del fuego... Hemos tenido un invierno que no ha traído ni la mitad de la lluvia que le tocaba, y cuando hay tres meses de estos, abril se suele portar como aguas mil. Yo no miro al calendario, sino a las lunas, como la del 21 de marzo. En cambio, cuando el invierno ha sido lluvioso, abril suele ser generalmente de poca agua. Por eso en la meseta dicen: «Abril aguas mil pero todos en un barril».