En el primer tramo de la sesión dominaron las dudas: los mercados se debatieron entre los números rojos y los verdes. Pero, a partir de media sesión, los inversores se inclinaron claramente por las ventas. Y los mercados del Viejo Continente no regresaron al terreno de los avances ni cuando Wall Street abría al alza, a pesar del indicador de confianza de los consumidores que elabora la Universidad de Michigan, y que apuntó hacia una mayor debilidad.
Y todo porque la eléctrica alemana E.On metió miedo. La compañía adelantó en una reunión con analistas que el crecimiento de su beneficio bruto se situará en la parte baja de la horquilla propuesta. Como el sector energético se considera un refugio para tiempos de crisis, debido a la recurrencia de sus ingresos, esta advertencia sentó especialmente mal en los mercados. E.On perdió un 2,47%. Y en España, las tres eléctricas cotizadas también sufrieron un abultado castigo: Iberdrola perdió un 2,13%, Endesa, un 1,87%, y Unión Fenosa, un 1,32%.
Pero es que, persisten las inquietudes: el euribor a un día ha marcado un nuevo máximo anual y el Banco Central Europeo ha anunciado una serie de subastas a largo plazo con el objetivo de normalizar el funcionamiento del mercado de dinero en la zona euro. En Estados Unidos, la Reserva Federal tomaba una medida similar.
De este modo, el Ibex-35 registró un descenso de un 0,71%, hasta los 13.442,40 puntos.